1. Me encanta viajar en tren


    Fecha: 01/08/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: Rape2, Fuente: CuentoRelatos

    ... escuchando la conversación de tres adolescentes picaronas y decidí sacar el libro que me había traído para leer. Además, si no dejaba de mirarlas pronto iba a tener una erección y estaba seguro de que ellas se iban a dar cuenta de eso.
    
    El revisor apareció por nuestro compartimento media hora más tarde. Nos pidió los billetes a los cuatro y me preguntó si éramos familia.
    
    –No, no. Yo viajo solo. –dije yo.
    
    Entonces Marta, la líder, comenzó a tontear con el revisor. Se notaba muchísimo que intentaba coquetear con él y las demás la imitaron. El revisor al principio les siguió la broma, pero pronto se cansó y se despidió de ellas sin más.
    
    –Que pasen buena noche, mañana, media hora antes de que lleguemos a Cádiz paso a despertarles. –dijo el revisor y se fue.
    
    –Será capullo –dijo Marta. Ni siquiera me ha hecho caso ese idiota.
    
    –Seguro que es gay. –Dijo Laura, la menos agraciada.
    
    –Sí, seguro que es marica. –Afirmó Tania–. Y además no se le levanta.-Agregó.
    
    Las tres se rieron. Yo había vuelto a mi lectura, pero cada vez me costaba más concentrarme en ella.
    
    –Pues él se lo pierde –dijo Marta. Yo hubiese estado dispuesta a hacerle un favor si hubiese querido.
    
    –¿Pero no decías que tenías la regla? –le contestó Tania.
    
    –Sí, ¿y qué? Le hubiese hecho una buena mamada. Mi novio dice que se me da muy bien.
    
    A partir de ese momento no pude volver a concentrarme en la lectura. Las palabras de Marta se repetían una y otra vez en mi cabeza y comencé a sentir un ...
    ... cosquilleo en la entrepierna que comenzó a hincharse.
    
    –Pues yo no lo he hecho nunca. –dijo Laura.
    
    –¿No te has comido nunca una polla? –preguntó incrédula Marta.
    
    –No.
    
    –¿Y tú? –le preguntó a Tania.
    
    –Sí, una vez, con un amigo del pueblo.
    
    –¿Pero no os da un poco de asco? –preguntó Laura a sus compañeras.
    
    –No. –dijo Marta rotundamente.
    
    –Bueno, sólo al principio. –Dijo Tania–. Una vez que te dejas llevar ya no te importa nada.
    
    –Sí, eso es, una vez que la tienes en la boca ya solo quieres continuar chupándola, como un helado que nunca se acaba, aunque sí se acaba. –Añadió Marta.
    
    –¿Se acaba? –dijo Laura.
    
    Marta y Tania se rieron por la ingenuidad de la pregunta de Laura y luego ésta se unió también a las risas Yo mismo no pude evitar sonreír y alzar la mirada de nuevo hacia las tres chicas.
    
    –Seguro que antes de que volvamos de vacaciones te habrás comido unas cuantas pollas, de eso me encargo yo. –dijo Marta.
    
    Laura enrojeció un poco ante las palabras de su amiga y al descubrir que yo también la miraba. Luego las tres me miraron a mi. Era como si por primera vez fueran conscientes de que allí había alguien más, alguien que no era como ellas, alguien que había estado escuchando toda la conversación.
    
    –Mirad chicas, parece que a este sí se le levanta. –dijo Marta señalando con la mano hacia mi bulto en los pantalones.
    
    El descaro y la osadía de la chica me descolocó de tal manera que no supe cómo reaccionar hacia ese comentario. Además, ahora tenía ...
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