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Me encanta viajar en tren
Fecha: 01/08/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: Rape2, Fuente: CuentoRelatos
... comenzó a ir en aumento. De vez en cuando Laura se levantaba un instante para tomar aliento y Marta la relevaba en su tarea. Yo, que había tenido que separarme de las tetas de Marta introduje una mano por debajo de la faldita de Laura que cuando notó aproximarse a mis dedos hacia su coñito cerró las piernas como intentando impedir lo inevitable. Mi mano finalmente alcanzó la tela de sus braguitas y poco después varios dedos llegaban hasta su pubis. –Voy a correrme –dije intentando avisar a Laura para que se retirara antes, pero Marta se lo impidió apretando la cabeza de Laura contra mi verga hasta que comencé a correrme abundantemente. Laura tragó como pudo mi semen, aunque le vinieron varias arcadas al hacerlo. Marta sonreía y daba ánimos a su amiga mientras yo abandonaba su sexo y la dejaba recuperarse. –Muy bien, así se hace. Te lo has tragado todo, como una campeona, jajaja. –decía Marta. Tania se había quitado también los pantalones y sentada sobre la cama, con tan sólo unas braguitas rosas se masturbaba viendo la escena. –Mira a Tania, esta sí que sabe. –dijo Marta que se comenzaba a desabrochar también los pantalones mientras colgaba los de Tania en la puerta del camarote para evitar ser observados por los pasajeros que pasasen por el pasillo. Entonces Marta se sentó al lado de Tania y comenzó a acariciarle las tetas mientras la chica seguía con una mano dentro de la braguita. –Tienes unas tetitas muy monas. –dijo Marta. ¿me dejas que las ...
... pruebe? Sin esperar la contestación de Tania que parecía estar en otro mundo en vista de los gemidos que comenzaba a emitir, Marta se agachó sobre los pechos de su amiga y se los comenzó a lamer en círculos elípticos, primero abarcando la circunferencia total de sus pechos, finalmente sólo estimulando sus pezones erectos y oscuros. Laura se había acomodado en mi cama y observaba a sus amigas mientras permitía, ahora sin ningún tipo de resistencia que mis dedos volvieran a hurgarle la entrepierna. Mi polla volvió a endurecerse al ver como la mano de Marta, a semejanza de la mía, se colaba dentro de la ya manchada braguita de Tania y la acompañaba en su larga masturbación. Tania se acabó corriendo en un largo y angustioso gemido de placer que hizo estremecer a Laura tanto como lo hacían mis caricias. –Vamos Laura, ahora nos toca disfrutar a nosotras. –dijo Marta. Laura volvió a enrojecer cuando Marta advirtió que una de mis manos se había incrustado en el coño de Laura. –Vaya, veo que no pierdes el tiempo. Así me gusta. Pero estoy segura de que yo puedo hacerte gozar aún más. Marta hizo tumbar a Laura sobre los pies de la cama y acabó de subirle la faldita. Con un movimiento suave sacó mis dedos del sexo de Laura y metió mi mano dentro de su tanga. Entonces recordé que Marta había dicho hacía un rato que le había venido la regla y efectivamente, al intentar abrirle los labios vaginales me encontré con el tampax. –Espero que no seas demasiado escrupuloso. –me dijo ...