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Me encanta viajar en tren
Fecha: 01/08/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: Rape2, Fuente: CuentoRelatos
... clavada la mirada de las tres jóvenes en mi paquete, que verdaderamente se había hinchado un poco. Yo intenté disimular fingiendo no haber escuchado ese comentario, pero ellas no estaban dispuestas a dejarme en paz. –Nos has estado escuchando ¿verdad? –me interrogó Marta mirándome fijamente a los ojos. –Bueno, sí, no pude evitarlo. –me explicaba yo. –¿Y qué opinas? –¿Qué opino de qué? –De lo de nuestra amiga. Opinas que es normal que todavía nadie le haya puesto la polla en la boca. Me resultaba difícil reaccionar serenamente ante preguntas tan directas y tan inesperadas para mí. –Bueno, no sé, supongo que será porque ella no ha querido ¿no? Laura cada vez enrojecía más y más y Tania parecía divertida observando la manera en que Marta hacía surgir mi inseguridad con sus preguntas. –¿Y tú se la meterías? En la boca, digo. Parece que tienes una ahí dentro ¿no? El bulto de mis pantalones era cada vez mayor, al igual que mi confusión y sorpresa. ¿qué se suponía que debía contestar? Decidí apostar fuerte… –Bueno, quizás, aunque a lo mejor te gustaría probar a ti primero. Por primera vez Marta mostró sorpresa ante mi respuesta, pero no se arrugó demasiado. –¿Por qué no? Entonces Marta vino a sentarse en mi cama dejando en frente a sus dos amigas. Con decisión me acarició el paquete por encima de los vaqueros. –Guau, chicas, creo que esta noche nos lo pasaremos bien. Marta me bajó la cremallera de los pantalones y metió una mano ...
... dentro de mis calzoncillos. Antes de sacar mi polla de su escondite se entretuvo unos segundos en acariciarme los huevos. Yo mientras tanto había dejado el libro a un lado de la cama y comenzaba a magrearle las tetas por encima de la blusa. –Ahora mira y aprende. –le dijo Marta a Laura mientras se agachaba sobre mi polla para introducírsela en la boca. Primero tan sólo la puntita, luego fue tragando todo el resto mientras yo estimulaba una y otra vez sus grandes pechos. Tania y Laura miraban la escena desde la otra cama. La primera, excitada por lo que veía se desabrochaba la blusa y se acariciaba los pechos tal y como yo hacía con los de Marta. Laura sólo miraba, concentrada en la técnica de Marta, que por cierto era bastante buena tal y como decía su novio. Entonces Marta se incorporó inesperadamente y dirigiéndose a Laura le ofreció intercambiar su puesto. La chica vaciló un instante, pero parecía deseosa de probar aquel manjar que Marta deglutía con tanto afán. –Está bien, déjame probar a mí. –dijo Laura que se situó en el lugar que hasta entonces había ocupado Marta. Se llevó mi polla a la boca y comenzó a lamerla torpemente. Sus dientes rozaban mi glande produciéndome algún dolor y derramaba demasiada saliva al lamer. –Así no, debes hacerlo con más cuidado, como si chuparas algo frágil, que se puede romper, debes pasarle la lengua por la puntita, como si lamieras un helado. Con las instrucciones de Marta Laura mejoró notablemente en su técnica y mi placer ...