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Mabel y el electricista
Fecha: 02/08/2026, Categorías: Confesiones Autor: Gustavo Gabriel, Fuente: CuentoRelatos
... imaginarse el resto de la acción sola, tímidamente obedeció cuando él le dijo: -Ponte en cuatro en la cama Lo que le impactó fue cuando la empezó a imbuir con la crema su ano, desde adentro hacia fuera con sus dos dedos rústicos y gordos. Si bien ella había practicado dos o tres veces el sexo anal, no estaba preparada todavía. Pero nunca se puede imaginar uno cuando las cosas han de ocurrir y a Mabel le había tocado el momento. Resistiéndose al principio, con fuerte gritos y gestos el hombre le penetró un poco, casi nada. Mabel comprendía que al resistirse, solo aumentaría el dolor que por ese entonces que ya era grande. Cuando al ingreso total de la cabeza al haberse dilatado su ano creyó que se había acabado el dolor, pero de un envión recibió la mitad de la pija del electricista. -Bruto, me rompiste todo el culo y en dos. Y tratando de salirse de él, solo lograba que él, la metiera algo mas y cuando lo hizo totalmente y ella se desvaneció por unos segundos. El intenso ...
... dolor, solo comparable con el parto de su ultimo hijo, que la rasgo toda y hasta el ano, por la mala asistencia y no hacerle en su vagina con un pequeño corte, le tomó el cuerpo. Cuando volvió en si, ella se encontraba unida a él, pero ahora el sufrimiento había desaparecido y hasta le pareció empezar a encontrarle placer a esa barra en sus entrañas. Él, se empezó a mover a la vez que le tocaba el clítoris, y así poco a poco ella empezó a resurgir, y al cabo de unos minutos le dijo: -Ahora acabó lo bruto, hacelo vos mi amor. Al sentir el líquido de ese hombre en su culo ella estalló y al desprenderse del hombre unos minutos después aun podía sentir como se resbalaba de su ano el líquido viscoso y caliente. -Mabel, me voy a casa, pero vendré a verte en la semana. Ahora me tengo que ir debía estar hace más de una hora en casa de mi mujer para almorzar porque es su cumpleaños y vivo en el Tigre. Te llamaré y discúlpame por la cola, fue la que más disfruté. -Adiós, llámame -le dijo Mabel.