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Tradiciones de un colegio pupilo (11)
Fecha: 04/08/2026, Categorías: Gays Hetero Masturbación Autor: Gavin, Fuente: SexoSinTabues30
... de excitado?» Pero no dije nada. Entramos a un enorme cuarto de baño. Tenía espejos en las paredes, así que me veía a mí mismo desde todos los ángulos. El cubículo para ducharse era muy extraño. Era grande y colgaban unas sogas de unas poleas del techo. Nunca había visto algo parecido y no me imagino qué le dijeron al arquitecto para que hiciese semejante adefesio. Era el cuarto de juegos de Fatso. Poco después conocería más acerca de las extrañas fantasías de los hombres (y también mujeres) que sentían atracción sexual por los niños. Los alumnos mayores que nos habían entrenado eran toscos. Después comprendí que solo nos entrenaban, aunque gozaran con sus orgasmos. Pero era sexo mecánico. Nuestrosclientes iban a ser muy diferentes. Algunos amables hasta la ternura y otros crueles hasta el sadismo. Las sogas terminaban con esposas de cuero. Mientras me preguntaba para qué querría Fatso tener algo así para bañarse, el abrió la ducha. Al principio el agua estaba fría, pero después empezó a salir agradablemente cálida. Fatso me preguntó cómo me sentía. – Está muy bien. Esta gente tiene una manía con las duchas, me dije. Aquella primera noche me habían tenido horas bajo el agua. Fatso me explicó cómo debía colocarme las esposas. No sé si llamarlas así porque no eran como las de la policía, sino de cuero. Quedé en una posición extraña, con los tobillos esposados mientras el agua me caía encima. – Bueno, aquí vamos. Fatso empezó a mover las poleas y las ...
... sogas fueron levantándome por las piernas. Traté de apoyarme en las manos, pero en un momento quedé suspendido boca abajo, colgando. Fatso ajustó la altura de la soga y se desnudó. Aunque estaba confundido, me encontré con el pene de Fatso frente a mi cara. ¿Quería que se la mamase? ¿Y para qué tanta complicación? En realidad, Fatso había pensado en un 69 – como el que nos obligaron a hacer con Matt – pero vertical. Yo estaba muy excitado y cuando la lengua de Fatso empezó a jugar con mi miembro, lo disfruté. Pero él estaba más interesado en mi trabajo. El entrenamiento que me habían hecho hacer había sido intenso (perdí la cuenta de las veces que había hecho sexo oral en esas semanas) pero no me lo habían enseñado todo. – ¡¡¡ Gaggg…!!! Desafortunadamente, sentí arcadas cuando él intentaba meter su enorme pene en mi garganta. Cuando me escuchó dar arcadas, inmediatamente lo sacó y luego se inclinó para poder mirarme directamente a los ojos. «Lo siento, chico. ¿Aún no has aprendido a relajar la garganta para poder hacer mamadas de garganta profunda?» – No, señor. Todavía me estaba recuperando del shock de sentirlo bajar por mi garganta, por lo que me resultaba difícil decir algo más en este momento. – ¿Quieres que te enseñe? – No mientras estoy cabeza abajo, señor. Por favor… – Bueno, te enseñaré después. Ahora trabaja con tu lengua. Le hice masaje a la peluda masa de carne de sus testículos y pene. Tosí un par de veces, porque me tragué pelos. ...