1. La máscara escarlata – parte 7


    Fecha: 04/08/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Incesto Voyerismo Autor: PetterG, Fuente: SexoSinTabues30

    ... máscara.
    
    Y antes de que ella respondiera, se transformó en el gato gris, desapareciendo entre las hierbas del bosque a una velocidad que ni Clara pudo seguir.
    
    Clara suspiró, limpiándose el semen residual con una hoja.
    
    —Pero qué día de locos… —murmuró, mientras se dispuso regresar a casa.
    
    Al llegar ahí. Su padre aún estaba sentado en la sala, con el rostro preocupado. Clara sonrió.
    
    —¿Papá? ¿Por qué no volviste a casa?
    
    Él se levantó, voz tierna:
    
    —Estaba preocupado, hija. Vi todo por la TV: la explosión, tu heroísmo. No me iría sin asegurarme de que mi pequeña regrese sana y salva.
    
    El momento fue emotivo; se abrazaron fuerte. Pero entonces, su padre le agarró las nalgas con picardía. Clara se apartó, avergonzada pero riendo.
    
    —¡Papá!
    
    —Lo siento, tenía que hacerlo. Eres tan hermosa… Además, no es como si tocara tu cuerpo real; es prestado por la máscara, ya sabes.
    
    Ambos rieron como cómplices. Y antes de que Clara se quitara la máscara, su padre le dijo:
    
    —Déjame contemplarte un poco más. Date una vuelta para mí, por fa…
    
    Clara lo entendió al instante, captando el brillo juguetón en los ojos de su padre. Con una risita, giró lentamente sobre sus botas, dejando que su cuerpo hablara por sí solo. Sus tetas rebotaban ligeramente con el movimiento y con sus pezones rosados aún endurecidos. Sus caderas se balanceaban como un péndulo sensual, y su culo perfecto parecía esculpido para provocar suspiros. Su vagina, suave y depilada, con labios ...
    ... carnosos, relucían bajo la luz, era una visión que cortaba el aliento.
    
    Su padre la miró embelesado, murmurando:
    
    —Mira esas tetas firmes, como si desafiaran la gravedad. Y esa cintura… te invita a abrazarla, a perderte en ella. Esas caderas anchas, uff, y ese culo tan perfecto que dan ganas de… bueno, ya sabes ¡Por Dios, eres una obra maestra, aunque sea un cuerpo prestado por la máscara!
    
    Clara, deteniendo su giro, plantó una mano en la cadera y ladeó la cabeza, dejando que su cabello cayera seductoramente sobre un hombro. Con una sonrisa burlona y un tono exageradamente sensual, respondió:
    
    —¡Papá, por favor! ¡Si sigues así, voy a tener que cobrarte por mirar!
    
    Su padre soltó una carcajada, levantando las manos en rendición. —¡Vale, vale, me rindo! Pero es que eres demasiado, pequeña. No todos los días se tiene una hija que parece sacada de una fantasía.
    
    Clara rió, sacudiendo la cabeza, y con un movimiento elegante, se quitó la máscara escarlata. En un instante, su ropa habitual volvió a cubrirla: una camiseta ajustada y unos jeans que, aunque menos reveladores, aún abrazaban sus curvas. Sus ojos brillaron con complicidad mientras miraba a su padre, ahora de vuelta a su yo cotidiano, pero con la chispa de la heroína aún latente.
    
    —Anda, papá, pon el café —dijo con un guiño—. Que después de salvar la ciudad y lidiar con tus cumplidos subidos de tono, me merezco una ducha y un descanso.
    
    Su padre rió, sacudiendo la cabeza mientras se dirigía a la cocina. —¡Eres ...
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