1. Lo Que Ella Sabe


    Fecha: 04/08/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Ariadna Apodidomi, Fuente: TodoRelatos

    ... declaración de amor convertida en la entrega de su sumisa.
    
    El recuerdo no le duele. No del todo. Pero tampoco la deja intacta. Le produce un calor que se expande desde su vagina por todo su cuerpo. Sus pechos crecen un milímetro buscando estar presentes. Es la cima de la tentación, un capricho de la naturaleza que hace que aún sea más deseable.
    
    Hay algo que se enrosca, como un hilo suelto en su corazón. Y sin darse cuenta su mente empieza a tirar de él, hacia una parte de sí que preferiría no explorar.Él quiso que no viviéramos juntos.Las palabras fueron rotundas y escasas: No funcionaría. Estoy más cerca de ti que nunca podré estarlo.
    
    Y luego, el silencio.
    
    No como éste. No como el que ahora llena la sala. El otro era más descarnado. Más desnudo. Este, en cambio, es limpio. Como una página vacía. Como un cuarto sin ventanas. Como una catarata congelada en el frío invierno.
    
    Lía sigue en la oscuridad de sus ojos. Pero ahora los recuerdos no son sombras. Empiezan a tener temperatura. El calor de la espera está a punto de acabar. Se acerca el momento. El pensamiento la toma por sorpresa. No viene de un recuerdo claro, ni de un estímulo concreto. Simplemente aparece. Una ráfaga. Una pregunta sin palabras que se aloja entre el esternón y el vientre.
    
    ¿Por qué me excita tanto el poder que ejerce sobre mí?
    
    El cuerpo de Lía reacciona como si alguien hubiera susurrado su nombre. El fuego sordo, sexual, vivo, sube desde la base de la columna. Algo dentro de ella ...
    ... reconoce esa palabra —dominación— no con la mente, sino con la piel. Es lo que desvela su condición. Una perra, capaz de salivar por el simple sonido de un vocablo, que posee la cadencia de una campana: DO – MI – NA - …
    
    Se recoloca ligeramente sobre sus rodillas, levanta su culo para dejar correr el aire. El movimiento es casi imperceptible, pero el silencio de la sala lo amplifica. El roce de su piel contra si misma suena a confesión.
    
    Es la fantasía de la sumisión. Es un juego de rol. Un fetiche. Es algo primitivo. Profundo. Recuerda una frase de Damasio —o tal vez era de Merleau-Ponty — que habla del cuerpo como el primer lugar donde se aloja la conciencia. Y el poder, piensa, tiene algo de eso: de hacerse cuerpo en otro. De que alguien te lea sin que tú digas nada. De que te sostenga la mirada, y en ese momento percibas su penetración. Hasta el fondo. Hasta desnudarte por completo.
    
    Es placer en el dolor. Es placer en lapresencia dominante. En el modo en que ciertas personas ocupan el espacio. En cómo algunos hombres (y algunas mujeres) pueden hablar o mirarte y hacer que el aire a tu alrededor tiemble.
    
    ¿Y por qué eso me acelera el pulso?¿Por qué me hace más consciente de mi espalda, de mis labios, de la curvatura de mi cuello?
    
    Se sorprende con un jadeo descuidado, sin ritmo, como si intentara encontrar una idea en la excitación de sus curvas.
    
    No es solo una cuestión biológica —aunque sabe que hay algo de eso. Lo ha leído: el hipotálamo, el sistema límbico, la ...
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