1. Disipé las dudas de mi madre


    Fecha: 05/08/2026, Categorías: Incesto Autor: Risistasman, Fuente: CuentoRelatos

    Me llamo Chema, y mi mujer ideal, la protagonista de mis fantasías juveniles fue Lola, mi madre, que era muy hermosa y que a sus 40 años, se había quedado viuda, cuidando de mis hermanas Marta de veinte años, Maribel de dieciocho, siendo yo, que tenía diecinueve años, el único varón de la familia.
    
    Un sábado por la noche en el que ambos nos encontrábamos solos en casa, ya que Marta y Maribel habían ido a pasar el fin de semana a la playa en el apartamento de una amiga; mamá me dijo que deseaba hacerme unas preguntas. Yo quería disfrutar de mis vicios solitarios y por dicha razón estuve un poco hosco con mi madre, cuando me rogó que me quedara con ella en el salón, para ver la tele juntos, porque se sentía algo deprimida y temía la soledad.
    
    —He leído, Chema, en una revista que en muchas familias se practica el incesto, especialmente entre madre e hijos. A mí ese tema me desagrada, porque me parece algo sucio, pero ¿Qué opinas tú hijo mío?… ¿Estás a favor, o en contra de las relaciones incestuosas? —me preguntó mamá sin rodeos,.
    
    —Yo quiero confesarte mamá, que estoy a favor del incesto, y es más, me excitó mucho cuando os imagino a Marta, a Maribel o a ti misma desnudas y dispuestas a hacer el amor conmigo.
    
    —¿Te has vuelto loco, hijo mío? No me explico como un ser normal puede pensar en su madre y en sus hermanas, como vulgares objetos de placer, olvidándose del parentesco filial que les une.
    
    —Te sorprenderías Lola, si supieras la razón que tiene esa revista que ...
    ... mencionas, al hacer tal aseveración; ya que me consta que hay muchísimos hombres y mujeres que amparados en la intimidad de su hogar y consanguinidad disfrutan de todos los placeres carnales, prohibidos por las entes retrógradas y por los moralistas de pacotilla.
    
    —Está bien Chema. Yo no quiero discutir contigo sobre lo que está bien o mal en el seno de una familia. Te pregunto… ¿Tú serías capaz de follarme, sabiendo que soy tu madre?
    
    —La verdad es que lo he deseado muchas veces. Eres una mujer libre, joven, pero madura. Tienes un cuerpo escultural, con unas tetas enormes, un culazo respingón y que sabes mover muy provocativa cuando andas. Tus piernas son impresionantes y no digamos nada de tus muslos.
    
    —¿No te has fijado en que mi rostro es ovalado?… ¿No te gustan mis ojos color miel, o mi melena larga y castaña?… ¿Acaso no soy tan bonita como me suelen decir los hombres que me cortejan?
    
    Yo entonces le dije a mi madre, que estaba enamoradísimo de ella; que deseaba ardientemente besar sus labios rojos y carnosos, lamer sus dientes blancos y perfectos como perlas y juntar su lengua con la suya en unos besos de fuego, muy apasionados.
    
    Cuando ella se echó a llorar al ver el peligroso cariz que estaban tomando los acontecimientos, la abracé y mi esternón se juntó con sus enormes pechos, aplastándoselos, mientras que rodeé su cintura y le oprimí las nalgas carnosas y excitantes. Ella quiso protestar por mi atrevimiento, pero se limitó a abrir la boca y a juntar sus ...
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