1. Disipé las dudas de mi madre


    Fecha: 05/08/2026, Categorías: Incesto Autor: Risistasman, Fuente: CuentoRelatos

    ... labios a los míos, cuando la besé como un enamorado apasionado.
    
    Lola sorbió mi aliento y permitió que mi lengua juguetona entrara en su boca, uniéndose a la suya en una excitante caricia prohibida. Solamente entonces comprendió, lo que una mujer ardiente podía sentir en sus pezones y en su vagina, cuando esa corriente de placer indescriptible recorría los cuatro puntos cardinales de su anatomía femenina.
    
    —Quiero Chema —me dijo mamá— que me ayudes a conocer, ya que eres tan liberal, lo que siente una mujer cuando lo hace con su propio hijo, dejándose llevar por sus instintos y no por la maldita moral que nos convierte en unas hambrientas de polla perpetuas, envejeciéndonos prematuramente ante la falta de estímulos sexuales que padecemos.
    
    —La primera lección es olvidarse de los prejuicios y practicar en tu casa, al abrigo de miradas extrañas el placer del topless.
    
    —¿Quieres decir que debo de ir delante de ti, con los senos al aire, como si fuera una camarera de un bar de alterne?
    
    —Exageras mucho, mamá ¿No has visto cuantas mujeres decentes se quitan la parte superior de su bikini, cuando están en la playa?
    
    —Yo no podría hacerlo, aunque quisiera, porque tengo mucho busto y parezco una vaca lechera; por lo que estoy segura de que mis pechos más que gusto te darían asco, si los vieras, hijo mío.
    
    —¿Por qué no me dejas que sea yo el que juzgue al verlos, lo que me parecen?
    
    Lola venciendo sus prejuicios, decidió quitarse la blusa y luego el enorme sujetador, ...
    ... diseñado para reducirle un par de tallas.
    
    Cuando los senos enormes de mi madre, que eran como una especie de voluminosas sandías muy redondas, con areolas oscuras y granuladas y apetitosos pezones rosados, estuvieron al alcance de mi boca, yo como un bebé hambriento me incliné sobre uno de los botones erectos del place y lo chupé con deleite, obsequiando a mi madre, con una espectacular mamada, como si quisiera extraer de esas deliciosas esferas femeninas, el néctar lácteo que muchos años atrás fue mi alimento primordial.
    
    Lola me quiso apartar de sus senos ya que comprendió que no era lógico que se los estuviera mordisqueando, lamiendo sus pezones, areolas, y es que al parecer -como me explicó avergonzada- al acariciarle los globos maternos con tanta habilidad, ella sin poder evitarlo, comenzó a sentir unas humedades desconocidas en su bajo vientre, en la abertura de su feminidad. Cuando continué haciéndole un sinfín de caricias prohibidas, mamá notó una cascada de flujo que brotaba de su interior y que mojaba sus bragas.
    
    ¡Había sentido un orgasmo!… ¡Y otro!… Sin poder evitarlo gimió y esa exteriorización de sus sensaciones me animó a seguir con mis incursiones a la intimidad de mi madre, levantándole la falda hasta la cintura y cogiéndole la braguita por el elástico, poco después la liberé de dicha prenda.
    
    La mujer se quedó petrificada, incapaz de reaccionar cuando su vagina, la grieta de su placer estuvo expuesta al aire, sin disimulos y yo posé mis manos con ...
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