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Presa de mi morbo me follé al mejor amigo de mi hijo
Fecha: 07/08/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Carmen Pardo, Fuente: CuentoRelatos
... lentamente. Eduardo se sentó sobre la tapa del wáter, me quitó las bragas y la bata, me cogió por ambas manos y me condujo hasta colocarme a horcajadas sobre él. Con una de sus manos apuntó su rabo entre mis labios vaginales hasta introducirme el glande. Luego me fue sentando lentamente hasta que sus huevos hicieron tope en mis nalgas. Parecía mentira que mi vagina pudiera engullir su descomunal miembro, pero lo cierto es que sin el más mínimo dolor me la había metido entera. Comenzó a estrujarme las tetas y a retorcerme con delicadeza los pezones al mismo tiempo que me besaba en la boca con su particular destreza. Yo por mi parte apoyé los pies en el suelo, me sujeté con fuerza en sus brazos y comencé a cabalgarle. En cada movimiento de ascensión su glande se salía casi por completo de mi vagina, mientras que cuando procedía al descenso se me clavaba profundamente. Aquel bombeo extraordinario, aderezado con sus besos de tornillo y su masaje en mis tetas provocó lo inevitable: Un orgasmo como hacía tiempo que no había gozado. Mi cuerpo se retorcía de placer con aquel pilar de hormigón trepanándome el coño. Su lengua ahora recorría mis pezones y sus dedos masajeaban mi clítoris al mismo tiempo. Notaba como mi vagina cada vez se abría más y más. Ni que decir tiene que el segundo orgasmo no se hizo esperar. Fue de mayor intensidad que el primero, aunque un poco más corto. Nuestros cuerpos estaban cubiertos de sudor y nuestras lenguas se entrelazaban frenéticamente ...
... intercambiando saliva. Cuando Eduardo se aseguró que mi segundo orgasmo había finalizado me retiró de encima de él, se levantó del wáter, se quitó toda la ropa excepto los calcetines blancos y, cogiéndome de la mano me pidió que le llevara al dormitorio. Yo obedecí ebria de excitación y lo conduje hasta la cama. Me colocó a cuatro patas sobre la cama. Él se situó, de rodillas, por detrás de mí. Me abrió las nalgas con sus manos y me la metió en el coño sin siquiera apuntarla antes. Y es que la tenía tan dura que ella sola se abría paso entre mis piernas. Luego me agarró por las tetas y comenzó a follarme a un ritmo frenético. En menos de dos minutos encadené tres orgasmos seguidos que me hicieron gritar de placer. Yo tenía el chocho tan mojado y dilatado que su polla entraba y salía a una velocidad endiablada. Minutos más tarde Eduardo volvió a sacármela, cerciorándose antes de ello de que había terminado de correrme. Me tumbó sobre la cama, boca arriba, y recostándose entre mis piernas comenzó a comerme el coño. Su lengua me recorría la vagina por completo. En cada pasada comenzaba por el clítoris y terminaba prácticamente en mi ano. Luego movía la punta de su lengua dibujando círculos sobre mi clítoris. Aquello me hizo ver el firmamento. Mi cuerpo rebotaba sobre la cama en espasmos de placer mientras que de mi garganta salían sollozos cada vez más fuertes, hasta el punto de temer que los vecinos me oyeran. Su lengua seguía su recorrido incansable provocando que mi ...