1. Una entrada sin salida al bar del placer


    Fecha: 09/08/2026, Categorías: Sexo en Grupo Autor: Analya, Fuente: CuentoRelatos

    ... infierno, mi entrepierna comenzaba a humedecerme y la temperatura de mi cuerpo aumentaba a cada segundo.
    
    Las mesas que estaban en el medio de unos sillones de pana servían para administrar muchísimas líneas blancas de cocaína que la gente que se acercaba aspiraba a un ritmo frenético. El alcohol seguía desfilando por doquier y el sexo explícito estaba dominando la escena del bar.
    
    Quise rápidamente moverme de mi estado de aturdimiento e intenté dar unos paso en busca de mi amiga. No tarde mucho en encontrarla por que en otros sillones cercanos al baño estaba siendo doblemente penetrada por dos monstruos, por así llamarlos, de aproximadamente dos metros de alto. El que estaba abajo era un hombre moreno muy apuesto y el otro, también de color, parecía tener el rostro desfigurado. Esto, sin embargo, no le prohibía follarse sin piedad por el culo a mi amiga que gritaba desaforadamente como si cada embestida fuese un orgasmo infinito.
    
    Quise huir para el lado del baño cuando una fuerte mano me tomo del hombro. Era el mismo hombre al que mi amiga se le abalanzó minutos antes para chupar ese miembro tan varonil.
    
    -Permítame presentarme señorita, soy el dueño de este lugar. Mister Beelzebuth, quizás haya oído hablar de mí.
    
    Entre mi excitación y mi desconcierto no llegue a balbucear ni un saludo. El hombre continuó su introducción con su voz grave – Este es un lugar en donde lo mas importante es sacarse de encima las represiones y gozar de la libertad absoluta. En donde ...
    ... no exista ninguna moral burguesa que te enseñe que es o no pecado, prevalece aquí una sola ética que es la del disfrute y el deseo, la perversión y el desenfreno sin molestar a nadie. Volvió a sonreír sugestivamente. – Demás esta decir que estoy encantado de su presencia, una mujer tan hermosa. Agradecí con un susurro tímido y al mismo tiempo la escena volvió otra vez a substituirse. El apuesto dueño que estaba delante de mí se esfumó.
    
    Un humo ahora más grisáceo casi negruzco retornó al ambiente, unas luces rojas se encendieron sobre mi presencia y numerosas manos de diferentes tamaños y texturas comenzaron a manosear mi cuerpo. Viajaban por entre mis piernas, mi cadera; sacaban suavemente mi falda y mi camisa blanca. La música tapaba mis gemidos; unos dedos jugueteaban en mi vagina bastante humedecida, otros con mis tetas turgentes.
    
    Lenguas que se desenrollaban de unas bocas enormes terminaban en mi boca y en mi cuello produciéndome como unas descargas eléctricas en mi todo mi cuerpo. Cuando abrí por fin mis ojos pude observar a solo un hombre de excelente porte y con unos músculos bien marcados en cada centímetro de su cuerpo.
    
    Sin emitir ningún sonido, me tomó primero de una de las piernas para luego llevarme hacia su cuerpo desnudo y comenzar a penetrarme sin miramientos por entre mis bragas. Se movía dentro de mí con delicadeza y brutalidad. Arrancó luego mi camisa y mi sostén y al mismo ritmo que me follaba como un macho cabrío, me chupaba los pechos que ya me ...