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Mamá ¿por qué estás desnuda? (FINAL)
Fecha: 10/08/2026, Categorías: Incesto Autor: PerseoRelatos, Fuente: TodoRelatos
... calor del huequito y presioné, apenas un poco, sólo lo necesario para que la entrada supiera que iba en serio. Mamá apretó los ojos y soltó el aire, preparándose. Empujé despacio. La cabeza de mi pene se hundió, primero con resistencia, luego un ceder milagroso que me hizo pensar que debía haber nacido para esto, para romperle el culo a mamá y sentir cómo mi miembro entero desaparecía dentro de ella. Mamá gritó, primero fuerte, luego se apagó el grito y vino el suspiro largo, la exhalación de quien suelta algo que llevaba años atrapado. No paré de empujar hasta que toda mi verga estuvo dentro. Sentí el calor, la presión insana, el abrazo de la carne cerrándose sobre mí como un guante hecho a medida. Esperé ahí, inmóvil, hasta que mamá se acostumbró. Me miró. Asintió. Al entrar, los dos gemimos a la vez. El dolor, en su cara, duró un segundo. Luego se transformó en una mueca de hambre, de triunfo, de furia. —¿Duele? —pregunté. —Un poco, —dijo, y se rio—. Pero es perfecto. Nos quedamos así, pegados, con mi verga enterrada en su culo y los corazones latiendo al mismo ritmo. La visión era hermosa: mamá completamente abierta de piernas, su vagina se veía brillante de lo mojada que estaba y luego, su ano se abría lo justo para recibir mi pene completamente. Empecé un bombeo suave, temeroso de que pudiera hacerle daño si optaba por la violencia. Sin embargo el lubricante estaba haciendo un trabajo impecable, pues mi verga resbalaba con suavidad aun en ...
... el apretado esfínter. La sensación era gloriosa, magnánima, embriagante. Sujeté las piernas de mamá y las empujé hacia su pecho, ella no se incomodó pues su flexibilidad era portentosa. —¿Todo bien aún? —Más… más fuerte — respondió, cerrando los ojos y llevando una mano hacia su vagina. En esta nueva posición, decidí confiar en sus palabras y empecé a bombear con más fuerza. Sacaba la verga casi completamente para luego volverla a meter. A cada penetración mamá suspiraba, como si se rompiera por dentro. Amor, placer, carne, magia, embrujo… Mi pene desgarraba el terciopelo blanco de la sexualidad. El aire en mis pulmones quemaba. Ardía. Yo estaba ardiendo. El cuarto entero estaba en llamas. Algo que no puedo atinar a nombrar nos poseyó por los siguientes minutos, que ni siquiera pude contar. Finalmente, exploté. Dentro de mamá. Dentro de su culo, su glorioso culo que me había llevado a un desconocido rincón de la gloria. Me dejé caer sobre ella, mientras mi miembro perdía su dureza. —Te amo. —También te amo, hijo. Me quedé despierto un rato, mirando el techo, el olor de mamá pegado a la piel, la sensación de su cuerpo aún vibrando sobre el mío. Pensé en Luis, en su soledad, en su torpeza. Pensé en que nunca más iba a tener lo que yo tenía. Y por primera vez en la vida, sentí lástima por él. El cuarto parecía flotar. Patricia yacía desnuda en la cama, boca arriba, con el cabello extendido en abanico y los ojos cerrados. Los ...