1. Albast.Capítulo 21


    Fecha: 11/08/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Alex Blame, Fuente: TodoRelatos

    ... en su avanzado estado. Solo de pensar que aun le quedaban varias semanas, le hacían dudar si habría tomado una decisión acertada al dejarse inseminar. Cada vez eran más frecuentes las pesadillas en las que moría en el parto, víctima voluntaria o involuntaria del ser que anidaba en su vientre.
    
    Finalmente, a eso de las dos de la mañana, los dos tortolitos abandonaron el salón de baile. Esperó cinco minutos para asegurarse de que no volvían y se dirigió a su habitación, pero a pesar del cansancio, no se tumbó en la cama. Sin parase a descansar un instante, se fue a la pared opuesta y presionó en un herraje. Con un clack se abrió ligeramente una puerta que le daba acceso a los pasadizos interiores. Aquel plano era un hallazgo. Había podido vigilar a todos los habitantes del pasillo, sin peligro de ser descubierta. Se desplazó con dificultad por los estrechos y polvorientos pasajes a veces de lado y presionando su vientre para pasar por algún recoveco especialmente angosto, pero en cinco minutos estaba asomada a la pequeña mirilla que daba acceso a la habitación de Sigfried.
    
    La pareja no se andaba por las ramas y al primer vistazo vio a Úrsula contra la pared con la falda levantada y las bragas por las rodillas mientras el oficial de las SS estaba arrodillado comiéndole el sexo. Úrsula suspiraba y su pubis, cubierto por una aureola de bello dorado, se estremecía con cada lametón y cada caricia. Greta sintió como su cuerpo se encendía al ver los labios entreabiertos de la ...
    ... joven y su mirada perdida en el techo...
    
    Con un movimiento rápido, Sigfried le dio la vuelta y tras bajarse la bragueta se sacó el miembro y se lo clavó a la joven de un solo golpe. La chica se estremeció de arriba abajo y tensó todo su cuerpo. Sus piernas esbeltas, recubiertas por unas finas medias de seda, brillaban a la luz de las bombillas eléctricas, mientras se tensaban para mantener el equilibrio con cada embate de su amante.
    
    Enseguida ambos empezaron a jadear y a retarse. Ella le pedía que le diese más fuerte y el la penetraba, con tal fuerza, que la levantaba del suelo, mientras que de vez en cuando le daba sonoros cachetes en el culo.
    
    Finalmente, ella giró la cabeza y agarró la de Sigfried para darle un largo beso, a la vez que cruzaba las piernas para ceñir más estrechamente la polla de su amante entre las suyas. Sigfried empujó con suavidad, antes de que ella se separase y le obligase a sentarse en la cama mientras se desnudaba.
    
    Úrsula era realmente hermosa, con unas piernas esbeltas y el culo musculoso, realzados por aquellos largos tacones y cuando se quitó la blusa y el corsé, Sigfried no pudo evitar un gruñido de aprobación, ante aquellos pechos juveniles, con aquellos deliciosos fresones que tenía por pezones. Ante la vista de su amante, ella se acercó con pasos seguros y separó las piernas, doblándose por la cintura hasta que su cara quedó a la altura de la cintura de Sigfried. La desenvoltura con la que una chica tan joven se agarró a la polla del ...
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