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Albast.Capítulo 21
Fecha: 11/08/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Alex Blame, Fuente: TodoRelatos
... Ninguna luz se atisbaba en todo el horizonte. Gerhard sacó la pitillera de plata con el águila del Reich grabada y sacó un cigarrillo, justo en el momento en que las sirenas comenzaron a aullar. La oscuridad se vio sustituida de repente por los reflectores, las explosiones y las ráfagas de proyectiles trazadores. El comisario dio dos largas caladas a su cigarrillo y observó la concentración de fuego creada por las torres Flak sobre alguna zona en el norte de la capital. En un par de ocasiones pudo vislumbrar un aparato aliado caer envuelto en llamas. Demasiado pocos, demasiado tarde... Sin apartar los ojos del hipnotizador espectáculo, meditó los pasos que debía tomar a continuación. Decidió dejar la investigación en el Ministerio de Asuntos Exteriores para el final y comenzar con la universidad de Leipzig. Tan rápido como había comenzado el bombardeo terminó. Los bombarderos ingleses dieron la vuelta haciendo un largo rodeo para evitar los cañones antiaéreos e iniciando su peligroso trayecto de vuelta a Inglaterra. Esperaba que los FW 190 se cobrasen un gran peaje entre aquellos cerdos. No sabía si era que estaba empezando a endurecerse o que el sol que había asomado por primera vez en un horizonte limpio, después de una semana de brumas constantes. El caso es que Douglas acabó la jornada de buen humor por primera vez desde su llegada a Escocia. Se quitó las botas y los calcetines, secos por primera vez desde que habían empezado los entrenamientos y se puso a ...
... revisar el rifle. Lo desmontó y lo limpió con mimo, aceitando detenidamente cada parte del mecanismo, para asegurarse de que todo estaba en orden. La disciplina en aquel grupo era bastante relajada; nadie se afeitaba y los oficiales no se preocupaban demasiado por que los correajes estuviesen brillantes o que las medidas de las polainas fuesen las correctas, pero con las armas eran realmente tiquismiquis. Las revisaban con esmero y si no cumplían sus estándares de exigencia, no tenían misericordia. Lo había sufrido en sus propias carnes los primeros días. Ahora ya lo hacía mecánicamente, sin pensar en ello. Y aquella tarea había pasado de ser una molestia a un momento para relajarse y pensar. Desmontó también la pistola, con la mente puesta en otras cosas y cómo siempre, indefectiblemente acababa pensando en Nadia. Aquella mujer había pasado de ser fríamente atractiva a fascinante. En un mundo dónde se suponía que las mujeres deberían ser unas criaturas delicadas, a las que había que proteger, ella le había enseñado que una mujer podía ser tan dura e inteligente como un hombre, sin que por ello dejase de ser femenina. Los chicos del SAS, sin embargo, parecían curados de espantos y se mostraban más divertidos que sorprendidos con las aptitudes para el combate de la espía roja. La mujer del NKVD había salido mejor librada que Douglas en las pruebas físicas y confirmando la habilidad de los rusos para el disparo a larga distancia, había superado a todos en las pruebas de ...