1. No te atreverás (1)


    Fecha: 12/08/2026, Categorías: Gays Autor: PetitMarquis, Fuente: TodoRelatos

    Me sentía aturdido.
    
    Era verdad, no sabía si me atrevería a dar el paso. Nunca me había atrevido a dar el paso, el definitivo. Tomé un sorbo de cerveza para elevar un poco de ánimos. Hacía unos minutos que había acabado el registro en la aplicación de citas. No deberían tardar en aparecer los primeros mensajes; no con el elocuente nombre que aparecía en mi perfil: mamón...
    
    ¿Me atrevería a dar el paso? Miré por la ventana: se filtraban los primeros rayos de luz del día. Solo me acompañaba el silencio de mi apartamento. Me había intentado tocar, pero la cosita que tenía entre mis piernas no había respondido. Apuré la cerveza mientras mi cabeza me decía: “te vas a rajar, como siempre”. Pensé que la mejor manera de responder a esa voz era tomar otra cerveza. Un vistazo en el móvil. Todavía nada.
    
    De camino a la nevera otra vez el peso del silencio del amanecer. Qué contraste: Este silencio con el ruido atronador de una noche de fiesta con amigos. Noche de fiesta con amigos pasándolo bien, bebiendo, bailando y hablando de tías e intentando ligar con ellas, sin parar.
    
    Abrí la nevera y agarré ágil una lata. Entonces llegó el sonido: una notificación en la aplicación.
    
    Una ligera descarga de adrenalina. Nervios, miedo, excitación. Decidí alargar el momento, saborearlo, mientras otro ruido tomaba protagonismo: ¡Chás! La lata abriéndose. Bebí un trago largo.
    
    Ahora sí. Momento de la verdad. Miré en la aplicación, me fijé en el punto de color rojo que indicaba un mensaje ...
    ... recibido. Abrí. Una sola palabra, sencilla, compuesta por tres letras, se trataba de un verbo; un imperativo, en realidad: “ven”.
    
    Y justo entonces, la fotografía: un pene. Un pene erecto. Circuncidado. Con el vello recortado. Agradable a la vista. El pene del chico con el que estaba hablando.
    
    “No te atreverás. No vas a dar el paso”. Otro trago de cerveza y respondí ágil con una sola mano: voy.
    
    Pásame la dirección.
    
    Me la da.
    
    Dios... ¿Y si esta vez sí...?
    
    No pienses, actúa: sal de casa; esta casa te pesa. Cuando vuelves de fiesta, siempre te pesa. Te recuerda a Ella, que te dejó destrozado, no hace mucho, con la cabeza hecha un lío. “No pienses, solo actúa” me había dicho Ella, en más de una ocasión, sin mucho éxito.
    
    Oí la puerta cerrándose tras de mí, pero no recuerdo nada del camino hacia esa dirección desconocida. ¿Hacía frío? ¿Me crucé con gente? ¿Vieron en mi rostro la sombra de la lucha interior, del miedo y del deseo?
    
    “No te atreverás. No vas a dar el...“
    
    Llamé al interfono. Qué extraño todo. La puerta se abrió sin que nadie me preguntara quién era. ¿Pero qué habría respondido a esa pregunta? Los nervios me podían, el corazón al galope. Decidí que no quería esperar al ascensor, ¿y si la espera me hacía replantear la situación? Yo, uno más entre mi pandilla que hacía apenas unas horas hablaba de tías sin parar, estaba a punto de arrodillarme para chupar mi primera polla. Subí las escaleras a toda prisa.
    
    “Estás hecho para ponerte de rodillas ...
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