1. No te atreverás (1)


    Fecha: 12/08/2026, Categorías: Gays Autor: PetitMarquis, Fuente: TodoRelatos

    ... pensé que a él le estaría gustando, así que no me corté. De todos modos, apreté con todas mis fuerzas el fondo de mi boca para evitar que me dieran arcadas. Esa primera vez no quería ir más allá.
    
    ¿Cómo lo estaría haciendo? Tenía la sensación de que mal, que había sido torpe al inicio y repetitivo ahora. Pero tampoco había mucho más que hacer, le dejaba hacer con sus manos controlando el ritmo.
    
    Me voy a correr, dijo.
    
    Me aparté. No estaba preparado para ir más allá. Todavía.
    
    Agarré su polla con mi mano derecha y aumenté el ritmo y esperé. Esperé hasta que empezó a correrse, a echar su corrida por todos lados, que me pareció muy blanca, quizás por la luz de esa hora de la mañana.
    
    Acabó. Yo le miré desde abajo. Él se giró y agarró unos pañuelos de papel. ¿Cuántas veces habría hecho eso antes? ¿O era la primera vez, como yo? Imposible saberlo sin hablar, cosa que prácticamente no había pasado en aquella habitación desde que había llegado.
    
    Me limpié la mano, me levanté y le di las gracias. El me miró un tanto extrañado y me di cuenta de lo absurdo que era dar las gracias después de ser yo el que se había arrodillado en el suelo para chupársela. O quizás no, quizás tenía todo el sentido del mundo. Es lo que Ella me había dicho en su momento: “si un día das el paso, si un día lo haces, tendrás que dar las gracias a los hombres que te dan la ...
    ... oportunidad de comerles sus rabos. Recuérdalo bien”. Ahora me acordaba.
    
    Me fui. Lo siguiente que recuerdo el camino de vuelta a casa, en medio de la gente que puebla las calles a primera hora de la mañana de un sábado. Estaba cansado, me iría a dormir.
    
    ¿Cómo me sentía? No sabía decirlo... ¿Me iba a arrepentir al cabo de unas horas, cuando me despertase? Mi móvil vibró, volví a la realidad. Lo abrí, era una notificación en la aplicación. Al abrirla me di cuenta de que tenía cinco mensajes más. Casi todos con pollas e invitaciones parecidas a la de mi cita. Pero la notificación me avisaba de un mensaje que me enviaba el chico con el que acababa de estar.
    
    Me ha gustado mucho, tío. Quiero volver a verte.
    
    ¿Sí?, respondí.
    
    Eres novato, ¿no?
    
    Así es.
    
    Mucho morbo, tío. Si quieres repetir, ya sabes.
    
    Cerré la aplicación, no dije nada más. Continué caminando y entonces noté algo húmedo en mi pelo, a la altura de la oreja. Lo toqué con la punta de mis dedos y lo miré: era semen. El semen blanco de mi primera polla. Miré a mi alrededor un momento y me llevé el dedo a la boca. Después de comprobar mi cabeza por si quedaban otros rastros de mi secreto, seguí el camino a casa.
    
    Al llegar, me acordé de los versos de esa canción, que decían:
    
    “Y no he vuelto a pensar en ti
    
    Hasta que he llegado a casa
    
    Y ya no he podido dormir
    
    Como siempre me pasa” 
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