1. No te atreverás (1)


    Fecha: 12/08/2026, Categorías: Gays Autor: PetitMarquis, Fuente: TodoRelatos

    ... hasta que te salgan heridas de chupar tantas pollas. El día que lo entiendas, vas a ser mucho más feliz”, me dijo Ella poco antes de dejarme. No sé si sería más feliz, pero al menos sentía que, a mi modo patético, me estaba convirtiendo en aquello que Ella siempre había deseado para mí.
    
    Cuando llegué al rellano la puerta estaba entornada. Estaba a punto de abrirla con mi mano, cuando alguien lo hizo del otro lado. Era un hombre de mi edad –treinta y tantos– aunque de complexión más grande que yo, barba de tres días, calvo y no especialmente guapo. Me di cuenta que ni siquiera sabía ni qué cara ni qué cuerpo tendría.
    
    Pasa.
    
    Paso.
    
    Nervios.
    
    Por aquí. En silencio, hay gente durmiendo.
    
    ¿Qué gente durmiendo? Eso nunca lo llegaré a saber.
    
    Es aquí.
    
    Era su habitación. Cierra tras de mí.
    
    Nos miramos un momento en silencio y entonces me di cuenta de que tenía la boca seca. Tenía la boca seca de los nervios.
    
    Un vaso de agua, ¿puede ser?
    
    Claro.
    
    Me quedé solo un momento. ¿De verdad te atreverás?
    
    Volvió al cabo de poco con una jarra y un vaso. Bebí toda el agua fresca del vaso de un trago. Él me estaba mirando mientras se tocaba por encima del pantalón.
    
    Cuando quieras, le dije.
    
    Entonces él se bajó los pantalones y los calzoncillos y yo, sin pensarlo mucho, me arrodillé ante él. ¿Cómo iba a ser aquello? No lo había pensado, no me lo había imaginado de ninguna manera.
    
    Avísame cuando te vayas a correr.
    
    Vale.
    
    Miré su polla, bastante erecta ...
    ... ya. Le miré a él un momento. Entonces tomé, por primera vez en mi vida, un pene que no era el mío entre mis manos. Qué suave se siente, pensé. Lo pajeé un poco, mirando todo el miembro: el tronco, el glande, proporcionado al resto. Por suerte era una polla bonita, pensé.
    
    Había llegado el momento, no pensé nada especial, no pasó nada del otro mundo, simplemente abrí la boca y empecé a lamer la polla con la lengua. En seguida me lancé a chuparla. Una vez más, pensé: qué suave. Y en seguida también pensé en qué debía ser una polla grande. Seguro que más grande que la cosita que tengo yo entre las piernas, por cómo me cabía en la mano y cómo me cabía en la boca. A ratos notaba un gusto un punto salado en la punta de su miembro.
    
    Allí estaba yo, finalmente, haciendo una mamada. A un desconocido, cuando nacía un nuevo día, por primera vez en mi vida.
    
    No recuerdo disfrutarlo o que me disgustara, pero sí recuerdo la sensación de estar haciendo lo que tenía que hacer; era el paso que hacía tanto tiempo que no me había atrevido a dar: convertirme en un mamón.
    
    Para qué engañarme, sentía que algo me ardía por dentro, lo prohibido, lo escondido, surgían por fin. El morbo, el miedo, el deseo.
    
    En un momento dado, sin darme cuenta de cuándo había empezado, noté unos sonidos guturales. Después noté su polla chocando con el fondo de mi boca, intentando ir más allá, sus manos estaban posadas en mi cabeza marcando el ritmo. Me dio un poco de vergüenza hacer ese ruido, pero en seguida ...