1. La cajera del súper (1)


    Fecha: 12/08/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Adulto38, Fuente: CuentoRelatos

    ... iba a explotar.
    
    Se me acercó despacio, me hizo levantar y me besó. Mientras me comía la boca, sus manos bajaban directo a mi pantalón. Yo le besaba el cuello, le acariciaba la espalda, le apretaba bien fuerte las nalgas.
    
    En un movimiento rápido me desabrochó el pantalón y me lo bajó, pero todavía me dejó con el bóxer puesto.
    
    Se me subió encima, enroscando sus piernas en mi cintura, y seguimos besándonos como si nos quisiéramos devorar.
    
    Estábamos tan calientes que ella se acomodó un poco más abajo, hasta que su concha mojada y entangada se frotaba contra mi pija dura, separada apenas por el bóxer. Le encantaba rozarse ahí, gemía bajito, yo sentía cómo se mojaba cada vez más.
    
    De repente se soltó de mí. Yo quedé de pie, respirando agitado, y ella se arrodilló frente a mí. Me bajó el bóxer y la pija me saltó como un resorte, bien parada, derechita frente a su cara.
    
    La agarró con una mano y empezó a pasarme la lengua desde la base hasta la punta, lento, provocador. Cuando llegó arriba, se la metió entera en la boca.
    
    Me chupaba la pija con ganas, con mucha saliva, se la sacaba, la escupía y se la volvía a meter. Me pasaba la lengua por los huevos mientras me pajeaba fuerte. Era toda una profesional en eso, la mejor chupada que me habían hecho en mi vida.
    
    No podía dejar de mirarla. Quise sentarme, pero me tenía bien agarrado, como si quisiera quedarse arrodillada para siempre con la verga en la boca.
    
    En un momento se me escapó decir:
    
    —Qué buena ...
    ... chupada me estás haciendo…
    
    Pensé que se iba a enojar, pero fue al revés: empezó a chuparla más fuerte todavía, como si esas palabras la encendieran más. Yo trataba de aguantar, de no acabarme tan rápido, pero era imposible.
    
    Desde abajo, con mi pija enterrada en su boca y esos ojos negros mirándome, me estaba volviendo loco.
    
    De pronto se la sacó un segundo y me dijo con voz sucia:
    
    —Llename la boquita de leche…
    
    Eso me volvió completamente loco. Se la volvió a meter y empezó a chupar con más fuerza, haciéndome imposible aguantar. No pasaron ni diez segundos antes de que le descargara toda la leche en la boca.
    
    Ella cerró los ojos con una sonrisa, la pija todavía adentro, y me succionaba hasta la última gota. Cuando la sacó, le pasó la lengua por la cabeza y por todo el tronco, dejándola limpia y brillante.
    
    Se tragó todo, sin escupir nada, como si disfrutara cada gota. Después se limpió los labios, tomó un sorbo de agua y me miró fijo:
    
    —Tenés energías, ¿no? Porque esto todavía no termina…
    
    Me llevó al cuarto y me tiró sobre la cama, ella empezó a sacarse la ropa interior, era la primera vez que le veía los pezones, los tenía bien duritos, tenía unas hermosas tetas, se las tocaba con sus manos.
    
    Luego se dio vuelta y comenzó a bajarse la tanga, se iba inclinando mientras su tanga caía, salió a la vista una hermosa conchita, y cuando se incorporó pude ver esa cola paradita, en forma, redondita, toda comestible.
    
    Se dio vuelta y me miró fijo, no podía sacarle ...