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LNE (11). Ungüento de colibrí
Fecha: 12/08/2026, Categorías: Grandes Series, Autor: Schizoid, Fuente: TodoRelatos
... con los ojos brillando como si hubiera llegado a Narnia. Fueron recibidos por hermana Malgorzata, una monja con voz de bajo y un fuerte acento de Europa del este. —Bienvenidos a San Malaquías. Durante esta semana, seréis despojados de tecnología, comodidades modernas, palabras inútiles y estructuras del ego. También de café. Maribel prácticamente se desmayó. —¿Dónde están los enchufes? —gritó Cristina, con cara de haberse dormido en el viaje y haberse despertado en su peor pesadilla infantil. —Olvidaos de lo eléctrico. Aquí la única iluminación es la interior. —Yo ya estoy iluminado —susurró Jorge, que no había dormido desde el martes. La única persona que parecía feliz era Bea. Y Lluvia, claro. *** César se había sentado en la recepción del monasterio junto a Pilar, que hojeaba el dosier de treinta y páginas sobre las normas del retiro, subrayando con rotulador verde fosforito el punto 14: “No emitir sonidos no esenciales durante la totalidad de la estancia”. —¿Y qué se supone que es un sonido no esencial? —le preguntó él en un susurro respetuoso, que aún así provocó una mirada de soslayo receloso de la hermana Malgorzata. —Cualquier cosa que no sea un lamento existencial, supongo —respondió también en voz casi inaudible, sin alzar la vista del cuadernillo. Inés leía a Cioran, mientras Cristina chateaba furiosamente. Marcos parecía, como siempre, perfectamente cómodo, y Eduardo miraba la tienda de recuerdos con curiosidad ...
... desganada. Y al fondo, apareció Lluvia tras la entrevista con la superiora del monasterio. Llevaba un vestido de gasa vaporoso, pies descalzos, y un termo de alguna infusión entre las manos. Lucía su belleza poco práctica, de esas que provocan accidentes de tráfico y exámenes de conciencia. Su risa era como si una cascada se echara un chupito de mezcal. Todos los hombres la miraban con disimulo, y algunas mujeres también. Incluida la hermana Malgorzata. -He conseguido un compromiso con la madre abadesa Fatamorgana. Deberemos guardar silencio durante la mayor parte del día, pero en nuestros talleres tendremos libertad de palabra, siempre que los hagamos en la sala capitular especialmente diseñada para ello. *** La primera tarde, tras la merienda de pan, cebolla y confusión, Lluvia les pasó una nota para convocarles a la ronda de presentación energética en la sala capitular. —Debemos compartir lo que hemos venido a liberar. Aquello que nos impide ser nosotros mismos. Nuestro corsé emocional.—recitó con una sonrisa que provocó que varias personas se reacomodaran en sus sillas. Cosme levantó la mano. —Yo he venido a liberar que me jubilo ya el mes que viene y que me importa un carajo este teatrillo. Se esforzaron por contener la risa, pero Lluvia le miró con una intensidad que le hizo sentirse culpable. La tutora carraspeó, y alzó una caja de madera decorada con tallas de formas geométricas - Percibo una hostilidad latente, pero como ya me lo temía, he traído esto. ...