1. LNE (11). Ungüento de colibrí


    Fecha: 12/08/2026, Categorías: Grandes Series, Autor: Schizoid, Fuente: TodoRelatos

    ... Ayudará con nuestra escucha profunda y reseteo integral.
    
    Era una especie de ruleta de feria, aunque adornada con motivos tibetanos e inscripciones crípticas, con secciones como “culpa materna”, “anhelo sexual”, “resaca moral” y “hambre crónica de aprobación”. Cada quien debía girarla y compartir su carga emocional.
    
    Luis, el padre alternativo, giró y cayó en “hambre crónica de aprobación”. Soltó un monólogo de catorce minutos sobre cómo su hijo Yelay no tenía género porque según Martina, su pareja, el género es un constructo, pero sí que tenía una dieta macrobiótica con restricciones afectivas.
    
    —A veces me gustaría que Yelay me llamara “papá”, pero luego Martina me hace un enema de hipérico y se me pasa… -admitió, entre lágrimas.
    
    —Valiente —murmuró Lluvia, impresionada.
    
    Maribel giró la ruleta, y cayó en “trastorno obsesivo”. Gimió un poco.
    
    -La gente cree que mi obsesión por la limpieza es una manía. Que si el vinagre de manzana, que si el desinfectante casero, que si las toallitas húmedas con grado militar. Pero no. No es una manía. Es defensa personal. Es control - hablaba con su habitual hilo de voz, levemente estrangulado, pero se percibía en ella una seguridad diferente. Madura -. Sí, lo limpio todo compulsivamente. No solo el cuerpo: el entorno, las vibraciones, las bandejas del comedor, las mochilas ajenas. Lo que sea. Porque el caos se cuela por cualquier rendija. Y si no estás preparada, entra. Limpiar es amar, dicen. Yo creo que es rezar. Es ...
    ... decirle al universo: “A lo mejor no puedo con todo, pero esta baldosa no me la vas a ganar, cabrón”
    
    Lluvia se levantó y la abrazó, conmoviendo a todos, y al sentarse le alargó la ruleta a Bea, que la giró y cayó en “necesidad de aceptación grupal”.
    
    - Yo… - titubeó -… pienso que … mientras todos hablan, alguien tiene que escuchar el multiverso desmoronándose en silencio. Además, cada palabra que no digo envejece mejor que cualquier frase tonta en voz alta.
    
    Y se calló, tras el torrente de palabras más largo que ninguno de los presentes le había oído pronunciar nunca. Lluvia, con la boca abierta, solo pudo hacerle un gesto de agradecimiento, antes de pasarle la ruleta a César. Cuyo giró concluyó en “anhelo sexual”.
    
    —Paso palabra.
    
    —No puedes hacer eso. Estás en un sitio seguro, César – le animó Lluvia, sonriendo -. Luis, Bea, Maribel, nos han abierto sus alma. Sigue su ejemplo. Hablamos de tus deseos. Recuerda que tu conflicto no es con el otro. Es con tu versión preintegrada.
    
    César cogió aire.
    
    -¿Mis deseos? Joder, nunca pensé que acabaría así, en una reunión pedagógica sobre convivencia escolar, en mitad de un monasterio, confesándome. Pero es verdad quizá tengo un problema. O una obsesión. O un llamado místico hacia lo anal. No lo físico, necesariamente. Lo simbólico. Lo abismal. Lo que está detrás, debajo, oculto, negado. El ano como concepto. Como umbral filosófico. Como botón de reinicio del alma. ¿Será una metáfora de mi vida? Siempre bordeando los márgenes, ...
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