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Humillado por dos viejas
Fecha: 13/08/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: esclavamanoli, Fuente: TodoRelatos
... puntos de deseo. No tardó en ver que me gustaba que me tocara muy suavemente la polla y los cojones para que me excitara. Empezó a hacerme una paja y enseguida notó que cuanto más floja y frustrante fuera la masturbación más me excitaba yo. De pronto dejó de tocarme y dejó su mano a unos diez centímetros por encima de mi polla. −Acerca tus cojones a mi mano –me ordenó. Como pude, hice fuerza en los talones para levantar mi pelvis y que la polla llegara hasta su mano. Cuando lo conseguí, ella se limitó a ordenarme que volviera mi posición inicial. Su forma de darme órdenes, con tanto desprecio e indiferencia me volvía loco de placer. A continuación sacó de su bolso una cuerda gruesa que colocó alrededor de mi cuello y la cerró con dos nudos. En cada lado del cuello había dos anillas fijas sujetas a la cuerda. Después me ató las muñecas a sendas cuerdas cortas que, a su vez anudó a las anillas del collar de tal manera que mis manos quedaban cerca del cuello y demasiado lejos de mi polla como para poder tocarme. −Aggg –gruñí cuando una palmada en los huevos me recordó que mantuviera las piernas abiertas. −Estate atento, idiota. −Sí, Señora. Lo siento. La Señora se sentó a mi lado y comenzó a pajearme de nuevo utilizando solo el pulgar y el índice de su mano y a una velocidad exasperantemente lenta. Con la otra mano me rascaba suavemente la base de los cojones. Estaba excitado como un burro. La maniobra era tan placentera como frustrante. −Bien. Ahora ...
... me voy que tengo que empezar a limpiar habitaciones –me hablaba al mismo tiempo que me pajeaba, sonriendo con superioridad−. Dejaré puesto el cartel de No Molestar en la puerta y yo vendré cada vez que pueda. Si quisieras desatarte lo tienes muy fácil, pero luego sería imposible que pudieras volver a atarte tú solo como estas ahora. Si se te ocurre desatarte, te pondré una multa de 300 dólares. ¿Está claro y estás conforme? −Sí, aaah Señora, sí, aaaah lo que usted diga…. Aaag, acábeme, por favor!!! , ¡qué placer! La Señora dejó de tocarme en ese momento. La polla, pequeña, pero tiesa, babeaba de deseo. La Señora se levantó, apuntó en un papel los minutos que había estado conmigo, cerró todas las persianas y, sin decirme nada, se marchó dejándome totalmente empalmado y a oscuras. Durante el tiempo que permanecí solo y a oscuras mi mente no dejó de trabajar. Me hubiera encantado verle las tetas, pero supe que jamás me lo permitiría, lo cual (menudo imbécil soy) me excitaba mucho. Pasaron 40 minutos, aunque a mí me parecieron horas, hasta que se abrió la puerta y volvió a entrar la Señora. Encendió las luces y tardé un momento en acostumbrarme a la claridad. Inmediatamente abrí las piernas para exponerme totalmente, pero la Señora no me hizo caso. Se fue al armario y sacó las dos mantas que allí había por si los huéspedes las necesitaran. Las dobló y las dejó al lado. Luego se sentó a mi lado y volvió a toquetearme la polla y los huevos con el mismo ritmo imposible de ...