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Mi primera vez
Fecha: 13/08/2026, Categorías: Gays Autor: LorienWhisper, Fuente: TodoRelatos
... cosquilleo tonto que se siente cuando alguien te incluye sin pedirlo. Cuando alguien simplemente te toma en cuenta. Nos despedimos con un gesto y caminamos en direcciones distintas. Pero en mi cabeza, él se quedó nadando un rato más. Durante las siguientes semanas, Simón y yo empezamos a hablarnos más. Al principio solo nos saludábamos en la alberca. Un “¿cómo vas?” entre ejercicios. Un “ya te ahogaste hoy o todavía no” como broma. Pero poco a poco, esos saludos se extendieron a otros lugares. En el pasillo de la facultad. En la cafetería. En la fila del baño. O incluso cuando me veía sentado solo con mis audífonos puestos, y él se me acercaba con esa seguridad suya tan casual y me decía: —¿Qué escuchas? —The Killers. —Uf, clásicos. ¿Ya viste el video de…? Y así nos pasábamos hablando de música, películas, juegos, cosas ñoñas que a mí me daban un poco de pena admitir, pero que a él parecía divertirle. —Eres como un abuelito atrapado en cuerpo de puberto —me dijo una vez, riéndose. —¿Y tú qué? —le respondí—. Pareces modelo de catálogo, pero usas Crocs con calcetas. —Porque soy un hombre práctico —me contestó, sin despeinarse. Así era. Simón no tenía que esforzarse para caer bien. Tenía ese tipo de energía que hace que la gente quiera estar cerca, pero sin agobiar. Te daba espacio, pero también te veía de frente. Y yo… me empecé a acostumbrar a tenerlo cerca. Y a querer tenerlo cerca más seguido. Un día, incluso ...
... me presentó a dos de sus amigos. —Mira, él es Bruno. Nuevo, pero buena onda. —¿Es el que se traga el agua? —preguntó uno, en tono de burla. —Ese mero —respondió Simón, guiñándome el ojo—. Pero ya casi flota. Me reí, aunque por dentro me dolió un poco. Pero el gesto de Simón, esa forma de integrarme sin hacerme menos, me alivianó. Era raro. No sabía si me gustaba como amigo, como hermano mayor cool, o como… algo más. Lo que sí sabía era que empezaba a extrañarlo cuando no lo veía. Y que cada martes y jueves, mi cuerpo iba con miedo a la clase de natación… …pero también con ganas de verlo. Ese día llegué a la clase sintiéndome… no tan inútil. Todavía no sabía nadar bien, pero ya no me ahogaba a los tres metros. Había logrado mantenerme a flote por más de medio carril sin parecer un renacuajo electrocutado. Un logro, considerando mi historial. Simón me saludó como siempre, con una sonrisa tranquila y un “¿todo bien, Bruno?” que sonaba menos a cortesía y más a costumbre. Eso me hacía sentir parte de algo, aunque fuera un grupito de dos. Cuando empezó el calentamiento, yo iba en mi carril luchando contra mi coordinación torpe, y Simón nadó cerca. Muy cerca. Tan cerca que al pasar junto a mí, su brazo rozó el mío bajo el agua. Un toque leve. Pero lo sentí como si me hubieran pasado corriente. Ni siquiera se disculpó. Solo siguió nadando como si nada. Pero yo, por dentro, me derrumbé un poquito. ¿Fue accidente? ...