1. Mi primera vez


    Fecha: 13/08/2026, Categorías: Gays Autor: LorienWhisper, Fuente: TodoRelatos

    ... ¿O estaba tanteando?
    
    No sabía.
    
    Después de unos minutos más de práctica, terminó la clase.
    
    Y entonces… bueno, pasó lo que pasó.
    
    ⸻
    
    Después de clase me tomé mi tiempo.
    
    No quería cruzarme con todos los demás en las regaderas.
    
    Siempre era incómodo.
    
    Yo aún no me sentía listo para andar desnudo entre hombres que parecían sacados de anuncios de proteína.
    
    Me daba vergüenza.
    
    No por mi cuerpo.
    
    Bueno, sí, por mi cuerpo… pero más por lo que pudiera pasarle si veía de más.
    
    Así que me quedé doblando lento la toalla, guardando mis cosas, fingiendo que buscaba algo en la mochila.
    
    Cuando el ruido de las voces se fue apagando, decidí ir.
    
    Me acerqué al área de regaderas comunes, envuelto en mi toalla, y al entrar…
    
    solo estaba Simón.
    
    De espaldas.
    
    Bajo el agua.
    
    Con la cabeza echada hacia atrás y el agua escurriendo por todo su cuerpo.
    
    Su espalda se movía con cada respiración.
    
    Los hombros marcados, el cuello ancho.
    
    El vapor le hacía una especie de halo alrededor.
    
    Y entonces… lo vi.
    
    Su trasero.
    
    Redondo. Apretado. Mojado.
    
    El tipo de trasero que hace que te olvides de respirar por un segundo.
    
    La luz del baño, el vapor, todo parecía colaborar para que se viera… perfecto.
    
    Traté de no mirarlo.
    
    Pero mi mirada se fue sola, como si tuviera vida propia.
    
    “Por dios… qué trasero.”
    
    Eso pensé. Literal. Y me odié un poco por pensarlo tan textual.
    
    Pero también me reí por dentro. Porque, vamos…
    
    ¿Quién no lo habría ...
    ... pensado?
    
    Me detuve.
    
    No sabía si avanzar o no.
    
    Mi corazón empezó a latirme raro, como si me hubieran cachado viendo algo que no debía.
    
    Entonces él volteó.
    
    No del todo. Solo giró la cabeza, apenas.
    
    Me miró.
    
    Y sonrió.
    
    Así.
    
    Con esa tranquilidad suya.
    
    Como si no fuera gran cosa estar ahí, mojado, desnudo, completamente al descubierto.
    
    —¿Todo bien? —me preguntó, con voz relajada.
    
    —Sí, sí. Todo bien —dije como si me hubieran atrapado espiando… que básicamente, sí.
    
    Me metí a la regadera de la esquina.
    
    Sin quitarme la trusa.
    
    Me enjuagué lo mínimo.
    
    Ni siquiera me mojé el pelo.
    
    —¿Tú nunca te quitas esa cosa o qué? —me dijo desde su regadera, riéndose.
    
    —La verdad… me da cosa —respondí, evitando mirarlo.
    
    —¿Cosa? ¿Como qué? ¿Complejo? ¿O miedo a que se te pare? —soltó, seco.
    
    Me atraganté con el agua. Literal.
    
    —¡Oye! —le dije riendo nervioso—. ¿Qué clase de preguntas son esas?
    
    —Preguntas universitarias. ¿O qué? ¿Te creías que aquí todo era académico?
    
    Me reí, pero no sabía si lo decía en serio.
    
    Su voz era demasiado neutral.
    
    Demasiado segura.
    
    —Además —continuó—, si pasa, pasa. Aquí nadie juzga. A menos que la tengas chiquita. Ahí sí nos reímos todos.
    
    —¡Simón!
    
    Él se rió fuerte, sin pudor.
    
    —Es broma, Bruno. Relájate. Solo te estoy jodiendo.
    
    Hubo un momento de silencio.
    
    Él siguió bajo el agua, tranquilo.
    
    Yo, tenso como palo.
    
    Y justo cuando ya me iba a envolver de nuevo con la toalla, él habló otra ...
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