1. Mi primera vez


    Fecha: 13/08/2026, Categorías: Gays Autor: LorienWhisper, Fuente: TodoRelatos

    ... vez:
    
    —No pasa nada si te da pena. Pero… también puedes confiar. Nadie aquí va a decir nada.
    
    —¿Y tú… sí te fijarías? —pregunté sin pensar. Fue automático.
    
    Simón no respondió de inmediato.
    
    Solo se escuchó el agua.
    
    —¿Tú quieres que me fije?
    
    Silencio.
    
    Sentí que el corazón me golpeaba el pecho.
    
    Tragué saliva.
    
    No dije nada.
    
    —Mejor me baño en casa —dije bajito, casi con voz de niño.
    
    Y me envolví con la toalla.
    
    Antes de salir, lo miré una última vez.
    
    Él ya no me veía.
    
    O fingía que no.
    
    Pero su cuerpo seguía ahí.
    
    Tranquilo.
    
    Fuerte.
    
    Y totalmente desnudo.
    
    Y yo salí como si nada.
    
    Pero por dentro, ya no era el mismo.
    
    La siguiente semana fue… rara.
    
    Pero no en mal sentido.
    
    Más bien como cuando algo cambia de lugar en tu cuarto y no sabes exactamente qué es, pero sientes que el ambiente ya no es el mismo.
    
    Simón y yo empezamos a hablarnos más.
    
    Ya no solo era en la alberca.
    
    Ahora, si me encontraba en la cafetería, se sentaba conmigo.
    
    Si me veía por los pasillos, me gritaba desde lejos.
    
    —¡Eh, Bruno, no te ahogues en seco!
    
    O a veces, sin decir nada, simplemente me tiraba su mochila al lado y se sentaba a comer como si fuéramos amigos desde siempre.
    
    Yo no me quejaba.
    
    La verdad, me encantaba.
    
    Me gustaba que me hablara. Me gustaba su risa. Me gustaba su manera de caminar, como si todo el tiempo tuviera claro a dónde iba y no le preocupara lo que pensaran los demás.
    
    Y me gustaba… sentirme mirado.
    
    A ...
    ... veces pensaba: “¿será que me habla así a mí nada más? ¿O así es con todos?”
    
    Pero luego me decía que da igual. Porque a mí sí me hablaba. Y eso bastaba.
    
    Un día, en la fila del comedor, nos tocó comer juntos.
    
    Nos sentamos en el patio de atrás, bajo un árbol donde casi no se escuchaban las voces del resto.
    
    —¿Ya te vas acostumbrando a la vida universitaria o todavía sientes que vas a llorar? —me preguntó mientras abría su tupper de arroz.
    
    —Un poco las dos cosas —le dije—. Hay días que me siento invencible y otros que quiero salir corriendo.
    
    —Entonces vas bien. Así es esto.
    
    Nos quedamos un rato en silencio, comiendo.
    
    Yo lo miraba de reojo mientras masticaba.
    
    A veces se quedaba viendo su comida como si estuviera pensando en mil cosas.
    
    Otras veces me veía de golpe, directo, y me hacía tragar sin terminar.
    
    —¿Y tú? —le pregunté—. ¿Siempre supiste que querías estudiar esto?
    
    —No —respondió, sin dudar—. Pero me gustó más que todo lo demás. Y soy necio. Cuando algo me gusta, no lo suelto.
    
    Me miró cuando dijo eso.
    
    Yo solo asentí.
    
    Pero sentí que no hablaba solo de la carrera.
    
    Después de eso, tuvimos una clase de natación tranquila.
    
    Sin roces, sin miradas raras.
    
    Solo entrenamiento. Agua. Y risas.
    
    Cuando terminó, fui de los últimos en salir del agua, como siempre.
    
    Y apenas estaba agarrando mi toalla, el profesor se acercó con expresión seria.
    
    —Bruno, ¿tienes un minuto?
    
    Tragué saliva.
    
    —Claro, profe.
    
    Nos hicimos a un lado, ...
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