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Descubrí los secretos de mi madre en las vacaciones
Fecha: 14/08/2026, Categorías: Incesto Sexo con Maduras Zoofilia Autor: lordlunatico, Fuente: SexoSinTabues30
Me llamo David, tengo 21 años. La historia que contaré sucedió cuando tenía 18 años. Vivía con mis padres: Edgar, mi padre de 45 años, y Ana, mi madre tenía 36 años aquel entonces. Mi madre es una mujer hermosa y amable. Físicamente es muy atractiva: mide 1,66, es delgada de tez blanca, su cabello es largo y de color negro, sus ojos son café oscuros, y sus senos son grandes, copa D, los cuales se le ven genial cuando usa escote. Tiene, como dicen, cuerpo de avispa: caderas prominentes, un trasero redondo y firme que suele resaltar con ropa ajustada. En mi familia no solíamos pasar mucho tiempo juntos. Mi padre se la vivía en su trabajo, y mi madre trabajaba por la mañana y llegaba a casa en la tarde. Pero yo estudiaba en la tarde, así que solo llegaba a cenar, y ese era el único tiempo que compartíamos. Un día llegué a casa y me sorprendió ver a mi padre, ya que era raro verlo. Estaba sentado con mi madre en la cocina; ella estaba llorando. No entendía qué sucedía. Mi padre se veía molesto y estresado. En cuanto me vio, me pidió sentarme en la mesa. «Hijo, tu madre y yo hemos decidido separarnos,» me dijo mi padre con una voz seria. Me quedé en shock; no entendía qué estaba pasando. Según yo, todo estaba bien entre ellos, o eso pensaba. Mi madre solo lloraba, y le pregunté a ambos el porqué. Ninguno me respondió hasta que mi padre dijo: «Es complicado, hijo. Lo importante es que queremos que sepas que, a pesar de esta decisión, ambos seguimos estando para ti. Esperamos ...
... tengas la suficiente madurez para aceptar nuestra decisión.» «Pero, ¿por qué?» insistí, tratando de entender. Mi madre levantó la mirada, sus ojos llenos de lágrimas. «David, a veces las cosas no salen como uno espera,» dijo con voz temblorosa. «Tu padre y yo hemos intentado arreglarlo, pero ya no podemos seguir juntos. Es lo mejor para ambos.» «¿Y qué pasa conmigo?» pregunté, sintiendo una mezcla de confusión y tristeza. «Tú eres lo más importante para nosotros,» respondió mi padre. «Ambos te queremos mucho y queremos que sepas que, aunque no estemos juntos, seguiremos siendo tus padres y estaremos ahí para ti.» Mi madre asintió, secándose las lágrimas. «Sí, David. Esto no cambia nuestro amor por ti. Solo queremos que seas feliz y que entiendas que a veces las personas necesitan seguir caminos diferentes.» Luego de ese acontecimiento, mi madre se fue a vivir a la casa que le habían dejado mis abuelos en la provincia. Literalmente se fue con maletas y nuestro perro. Ambos me dejaron tomar la decisión de con quién quedarme. Después de mucho pensar, decidí optar por quedarme con mi padre, ya que estaba muy acostumbrado a la ciudad y todos mis amigos estaban ahí. «Mamá, ¿estás segura de que quieres irte?» le pregunté mientras la ayudaba a empacar. «Sí, hijo. Necesito un cambio de aires y creo que esto me hará bien,» respondió con una sonrisa triste. Después de eso pasaron unos meses. Solo había tenido contacto con mi madre por videollamadas y por teléfono. Se ...