1. Descubrí los secretos de mi madre en las vacaciones


    Fecha: 14/08/2026, Categorías: Incesto Sexo con Maduras Zoofilia Autor: lordlunatico, Fuente: SexoSinTabues30

    ... acercaban las vacaciones de verano y mi padre me ordenó que fuera a pasar las vacaciones con mi madre. Estaba un poco disgustado con la idea porque ya había hecho planes con mis amigos, pensaba que iba a hacer estando allá, entre animales y cultivos. Al final, después de una reprimenda de mi padre, terminé yendo a pasar las vacaciones con mi madre. Me fui en autobús. Llegué a un pueblo donde mi madre ya me esperaba. «¡Hola, hijo! Cuánto tiempo,» me dijo en cuanto me vio y se me lanzó abrazándome. «Hola, ¿cómo estás?» le pregunté. «Ahora muy bien, contigo aquí,» respondió.
    
    Luego de eso, fuimos en un carro viejo que había comprado mi madre a la casa. Al llegar, me sorprendí. Nunca había ido a ese lugar. La casa se veía deteriorada. Había un muro que la rodeaba, pero todo cubierto de plantas. Tenía un portón de madera viejo y desgastado. Había un jardín que, a diferencia de la casa, estaba mucho mejor cuidado. También había un viejo almacén de madera donde, según mi madre, mis tatarabuelos guardaban la cosecha.
    
    Entramos a la casa. Todo olía a viejo. Los muebles se veían antiguos y desgastados. La estufa era una de esas viejas que se le echa leña. Mi madre comenzó a darme un tour por la casa.
    
    «Esta es la sala,» dijo, señalando un espacio amplio pero algo oscuro, con muebles de madera que parecían haber visto mejores días. «Y aquí está la cocina,» continuó, entrando en una habitación amplia con una gran mesa de madera en el centro. «Es un poco vieja, pero funciona ...
    ... bien,» comentó, encendiendo la estufa de leña.
    
    «Por aquí está tu habitación,» dijo, llevándome por un pasillo estrecho. «Es un poco pequeña, pero espero que te sientas cómodo.» La habitación tenía una cama individual, un ropero antiguo y una ventana que daba al jardín. «El baño está al final del pasillo,» añadió, señalando una puerta al final del corredor. «Es un poco rústico, pero tiene todo lo necesario.»
    
    «Y esta es mi habitación,» dijo, abriendo una puerta al final del pasillo. La habitación de mi madre era más grande y mejor iluminada. Tenía una cama grande con sábanas de colores vivos y un armario lleno de ropa. «Espero que te sientas como en casa,» me dijo con una sonrisa.
    
    «Gracias, mamá. Es… diferente,» respondí, tratando de ser amable. «Sí, lo es. Pero espero que te guste. Vamos a pasar un buen tiempo juntos,» dijo, tomándome de la mano.
    
    Luego, mi madre me llevó al jardín. Era un espacio amplio y verde, con flores de diferentes colores y árboles frutales. Había un columpio viejo en una esquina y un pequeño estanque con peces. El jardín estaba rodeado de un seto bien cuidado y había un camino de piedras que llevaba a una glorieta en el centro.
    
    «Este es nuestro jardín,» dijo mi madre con orgullo. «Es donde paso la mayor parte de mi tiempo libre. Aquí es donde me relajo y disfruto de la naturaleza.»
    
    En ese momento, tres perros salieron corriendo hacia nosotros. Uno era un pastor alemán llamado Max, y los otros dos eran labradores, uno llamado Chocolate y el ...
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