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Descubrí los secretos de mi madre en las vacaciones
Fecha: 14/08/2026, Categorías: Incesto Sexo con Maduras Zoofilia Autor: lordlunatico, Fuente: SexoSinTabues30
... otro Sol. Los perros se pusieron muy imperativos, se levantaron de patas y se acercaron mucho a mi madre, moviendo sus colas con entusiasmo. «¡Hola, mis bebés!» exclamó mi madre, agachándose para acariciarlos. «Este es Max ya lo conoces,» dijo, señalando al pastor alemán. «Y estos son Chocolate y Sol,» añadió, señalando a los labradores. «Son muy juguetones y les encanta recibir atención.» Los perros me olfatearon «Son muy amigables,» comenté, riendo mientras los perros me empujaban con sus cabezas, pidiendo más caricias. «Sí, les encanta conocer a nuevas personas,» dijo mi madre, sonriendo. «Y a mí me encanta pasar tiempo con ellos aquí en el jardín. Es mi lugar favorito en la casa.» Después de un rato, me acerqué a ver qué pasaba. Se escuchaban las risas de mi madre. Al asomarme dentro del baño, vi a mi madre toda empapada. Podía ver sus pezones a través de la playera de lo mojada que estaba. Max estaba igual, pero enjabonado. Ni ella ni Max se habían dado cuenta de que estaba fuera mirándolos. Max parecía muy exaltado, brincaba y se subía a los hombros de mi madre. Ella reía y decía: «¡Estate quieto, Max! No bajes, me lastimas, travieso. Tienes que comportarte, tenemos visitas.» Pero Max parecía más juguetón de lo que era. Mi madre intentaba lavarlo, pero el perro no paraba de moverse y de lamerle la cara. Ella reía mientras trataba de mantenerlo quieto, pero era una tarea difícil. El baño se llenó de vapor y del sonido de las risas de mi madre y los ...
... ladridos juguetones de Max. Finalmente, mi madre logró enjabonarlo y enjuagarlo. Luego, mi madre se sacó la playera, quedando con los senos al aire. Tomó agua con una jícara y comenzó a echarse agua de la pileta. Se enjabonó, se levantó y se sacó el short, comenzando a enjabonar sus piernas, su trasero y su entrepierna. Me comencé a excitar al verla enjabonarse así que me puse contra la pared para que no me viera. Max parecía más alocado de lo que ya estaba y comenzó a querer subirse sobre ella. «Basta, tranquilo, Max. Déjame terminar de lavarme,» dijo mi madre, riendo. Pero Max no parecía querer cooperar. «Está bien, está bien. Tus ganas,» dijo mi madre, y observé cómo comenzó a acariciarlo por el lomo. Max se calmó un poco, pero seguía moviéndose inquieto. Mi madre se levantó y cerró la puerta. Solo escuchaba la voz de mi madre. «Ya voy, ya voy. Qué impaciente eres, Max,» dijo mi madre. La imaginaba enjabonándose, el agua corriendo por su cuerpo, y sentí una oleada de deseo. Max ladró y pude escuchar el sonido del agua cayendo y las risas de mi madre. «Espera, espera, me vas a lastimar,» dijo mi madre, y luego escuché unos pequeños quejidos y leves gemidos de mi madre. Los sonidos eran ambiguos y se mezclaban con el sonido del agua. Como una hora después, mi madre salió del baño, con el cabello mojado y una toalla envolviendo su cuerpo. Max la siguió, con el pelaje brillante y limpio. Mi madre me miró y sonrió, sin saber que había estado espiándola. «¿Todo bien, ...