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Descubrí los secretos de mi madre en las vacaciones
Fecha: 14/08/2026, Categorías: Incesto Sexo con Maduras Zoofilia Autor: lordlunatico, Fuente: SexoSinTabues30
... senos, mientras Sol se acercaba a su entrepierna, olfateando y lamiendo. «Así, mis chicos,» susurró mi madre, acariciando sus cabezas. «Sí, justo ahí.» Chocolate continuó lamiendo sus senos, mientras Sol comenzaba a lamer su vagina. Mi madre gemía de placer, arqueando su espalda. «Más, más,» jadeó mi madre, sus manos apretando las sábanas. «Sí, justo así.» Luego, mi madre se puso en cuatro sobre la cama, levantando el trasero. Chocolate, excitado, comenzó a montarla, con su pene erecto buscando la entrada de mi madre. Ella, con los ojos cerrados, guió al perro, ayudándolo a penetrarla. Sol se retiró y observaba la escena con curiosidad. «Sí, así,» gritó mi madre, sus caderas moviéndose al compás de Chocolate. «Más fuerte, más rápido.» Las embestidas de Chocolate eran cada vez más profundas. Mi madre gemía y jadeaba, su cuerpo cubierto de sudor. En ocasiones, ponía gestos de dolor. Sol se acercó y comenzó a lamer su rostro, mientras Chocolate continuaba penetrándola. Mi madre, en un estado de éxtasis, comenzó a sacar la lengua, parecía como si de alguna forma se estuvieran besando. «Sí, sí, así. No pares, no pares, Chocolate,» decía mi madre al notar los movimientos cada vez más rápidos del perro, llevó a mi madre al orgasmo. Ella gritó, su cuerpo temblando de placer, mientras el perro continuaba moviéndose dentro de ella. De pronto, se detuvo. Chocolate se quedó arriba de ella, montándola pero sin moverse, solo sacando la lengua y jadeando. Luego, él se dio ...
... la vuelta y con un jalón salió de ella. Mi madre pegó un grito cuando el perro sacó su pene. Después de unos momentos, mi madre se acercó a Sol, quien la observaba con curiosidad. Se colocó frente a él y comenzó a acariciar su cabeza. Sol, excitado, movía su cola con entusiasmo. Mi madre, con una sonrisa sensual, comenzó a acariciar al perro entre sus patas traseras. Poco a poco, salió su pene rojo. Mi madre se agachó y comenzó a lamer el pene de Sol. El perro se acercó más, permitiendo que mi madre lo tomara completamente en su boca. Mi madre movía su cabeza hacia adelante y atrás, mientras Sol movía sus caderas. «Así, mi chico,» susurró mi madre, disfrutando del momento. «Sí, justo así.» Sol, cada vez más excitado, comenzó a moverse más rápido. Mi madre, con una mano, acariciaba sus testículos, mientras con la otra, guiaba el movimiento de Sol. Finalmente, Sol llegó al clímax, gimiendo y moviéndose espasmódicamente. Mi madre, sin dejar de lamer, tragó todo lo que Sol le ofreció, al punto que se le escurría por la boca. Me sentí incómodo y confundido, pero me sentía muy excitado viendo lo que hacía mi madre. No sabía qué pensar ni cómo sentirme. En eso, mi madre se percató de que se movía la cortina. «¿David?» gritó, y yo me quedé helado. «¿Qué estás haciendo aquí?» preguntó, su voz llena de sorpresa y enojo. Traté de dar una explicación, pero estaba muy alterada. «¡Mamá, lo siento! No quería espiarte,» dije, intentando justificarme. «¡Vete a tu habitación ahora ...