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Me cogí a la anciana que pedía dinero
Fecha: 15/08/2026, Categorías: Dominación / BDSM Hetero Sexo con Maduras Autor: Vato loco, Fuente: SexoSinTabues30
Siempre me ha llamado la atención leer relatos de la gente; unos se nota que son verídicos y otros bien falsos. Lo que quiero relatar es 100% real y me sucedió en junio del 2023, visitando la tierra de mi esposa. De hecho, es la primera vez que escribo un relato, por lo que espero que sea de su agrado. Empezaré por describirme: soy un hombre de 31 años, cuerpo normal, ni gordo ni flaco, 1.80 metros, una persona como cualquier otra, nada extraordinario. La situación es que mi esposa es de un pueblo del estado de Hidalgo, México. Yo soy de otro estado más lejano, por lo que era la primera vez que visitaba a su familia. Paseamos por muchos atractivos turísticos del estado de Hidalgo, y donde empieza la historia fue en una ciudad pequeña llamada Ixmiquilpan, que está cerca de su pueblo. Era mediodía y hacía mucho calor, por lo que optamos por descansar un poco y nos dirigimos hacia unos árboles con pequeñas bancas de descanso que están en los alrededores de la catedral de la ciudad. Mientras tomábamos refresco y unos bocadillos, se acercó una niña de unos 7 u 8 años a pedirnos dinero. No suelo dar limosnas a nadie y menos a niños, porque es obvio que gente adulta los manda, y eso es un delito por explotación infantil. Le dije que no a la niña, no por ser mala onda, como decimos en México, sino por lo que expliqué. Entonces, me dispuse a ver quién la había mandado. En unos segundos, noté que una señora ya adulta, de unos 65 a 70 años, se acercaba pidiendo dinero porque ...
... había perdido su cartera y no tenía cómo regresar a su pueblo. Me di cuenta de que ella había sido quien había mandado a la niña, pero no dije nada, y más como andaba con mi esposa. Le dije que no tenía dinero y la anciana se fue. A mi esposa le expliqué por qué no deberíamos darles dinero, porque es toda una forma de vivir de la gente e inventar historias para que les den dinero. Ella me dijo que, de hecho, estas personas a eso se dedican: siempre le piden dinero a la gente, en especial a los turistas, y siempre con la misma historia. Así quedó todo en ese momento. Me percaté de que eran la abuela, la hija, de unos 35 a 40 años, y la nieta, de unos 7 u 8 años. En mi mente pasó enojo por cómo mandan a la niña a pedir dinero, pero después se me cruzaron los cables y me puse a pensar que, si esta gente está diario aquí pidiendo dinero, habría que hacerles después una visita, pero yo solo, pensando en la abuela y la hija, jamás pensando en la niña, que es víctima de su propia familia. Siempre había tenido las ganas de cogerme a una anciana y sentía que ella podría ser mi víctima. Pasó todo en ese día y nos retiramos del lugar para dirigirnos a casa de mi esposa, pero yo ya había imaginado todo en mi mente lo que quería hacer con la anciana. Cabe mencionar que la anciana no era una modelo, obviamente, sino todo lo contrario: era chaparra, de unos 1.45 a 1.50 metros de estatura, nada agraciada de la cara, morena, gorda, usaba una falda un poco larga que le tapaba prácticamente todo ...