1. A mis trece, me desvirgo mi perro y me cogió mi padrastro.


    Fecha: 17/08/2026, Categorías: Gays Zoofilia Autor: Sofia50, Fuente: SexoSinTabues30

    ... dice:
    
    “Mejor que no me gruña más, sino algo le va a pasar”
    
    Pero me era difícil convencer a Káiser a que dejase de refunfuñarle, cuando de una manera bastante agresiva, me dice:
    
    “Te vas a quedar sin, perro, pendejo”
    
    Así que sin saber bien que hacer, le digo una tarde:
    
    “No es fácil, que deje de odiarlo, pero que puedo hacer para solucionarlo”
    
    “Humm, buena idea, espérame esta noche desnudito, con la puerta abierta”.
    
    No dije nada, ya lo había hecho una vez, no sé si por el perro o por volver a apreciarlo, pero esa noche, cumplí con ese pacto.
    
    Lo esperé desnudo en la cama, boca abajo, estaba bastante nervioso, cerca de medianoche, llegó, sin decir nada, corrió las sabanas, destapándome, acariciando mi cuerpo, hasta que me gira, y viendo mi verga inerte, comienza a chuparla hasta lograr vigorizarla, a pesar de rechazarla no pude evitar una ligera excitación. Cuando veo por primera vez su miembro, que mantenía un tamaño como el de Káiser.
    
    “¿Te sigue cogiendo el perrito, pendejo?” No le conteste nada, cuando vuelve a girarme, mientras sentía su miembro, comenzar a cobijarse en mi funda intestinal, cuando dice:
    
    “No lo hago mejor yo?” Mientras comenzó a bombearme lentamente hasta acelerar los movimientos, para eyacular en mi interior,
    
    No respondí, cuando se levantó para irse, diciéndome:
    
    “Que duermas bien, lindo”
    
    Me levanté de la cama para ir al baño, saliendo algo de sus flujos de mi culo, que de manera inconsciente, lo lamí, para conocer su ...
    ... sabor.
    
    Así se fue repitiendo cada 3 o 4 noches, jamás le contestaba, aunque no parecía molestarle, hasta que a los quince días de la primera, vez, paso algo distinto, no sé bien qué, pero logró estimularme bastante, sus besos, la manera de acariciarme, pero creo que más bien fue cuando me rodeó con sus brazos, cobijándome en su pecho de ese corpulento cuerpo, me sentí como protegido, amparado, quedando quieto ante esa resguardo “paternal” era extraño, pero tendí a besarlo, hasta que lo monte, buscando su voluminosa verga, para sentarme sobre ella, mientras la iba incrustando en mi esfínter.
    
    A partir de esa noche, comencé a esperarlo ansiosamente, llegando a mamar de su verga, algo que no podía negar que me obsesionaba.
    
    Por supuesto que esta impensada relación, fue adquiriendo cierta dependencia, podría decir que me había convertido en su sumisa figura “femenina” por así decirlo, por una parte, dejé crecer mi pelo, llegué a pintarme y hasta usar vestidos de mi hermana que me quedaban algo grande, saciando los deseos de Gabino.
    
    Su fuerte personalidad me sometía, tenía un cierto poder, que no podía dejar de evitarlo, cuando una tarde, me agarró en el estar, quise evadirme, por temor a que apareciese mi madre, pero haciendo caso omiso a mi precaución, comenzó a besarme, que a pesar de mis rechazos, fui cayendo en su intención, comenzando a desnudarme, que pretendí evitar, pero su insistencia, me llevo a desnudarme, donde comenzó a intentar penetrarme, que me fue imposible ...
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