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Compañeros y Enemigos
Fecha: 18/08/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Vantheway, Fuente: TodoRelatos
... acelerase el ritmo de su respiración. Ella masajeaba los huevos, mientras él comenzaba el movimiento de caderas. Ella aprovechaba la postura que tenía para, con una mano, masajear su clítoris, e introducirse algún dedo mientras de excitaba cada vez más teniendo la polla de su compañero en la boca. -Uffff, sí que lo haces bien -le dijo entre gemidos- Era algo que tenía en mente, saber cómo la chuparías… Así estuvieron unos minutos hasta que Sieg la levantó de una mano. La besó en la boca y fue bajando por su cuello hasta llegar a sus pechos, lamía los pezones que ya se encontraban duros y en erección como su polla, su mano acariciaba el clítoris y el coño, entraba y salía de él con muchísima suavidad, en parte debido a la cantidad de fluido que lo mantenía totalmente mojado. -Vámonos a la cama -le dijo Sieg- Me muero por metértela. Subieron por la escalera, Sieg iba delante de ella por lo que Blanca observaba el culo de Sieg en movimiento. Fueron hasta el final del pasillo cogidos de la mano, Sieg abrió la puerta y le cedió el paso a Blanca. Entró a una habitación bastante grande, con una cama enorme en el centro de ella, la cama no tenía pared en ninguno de sus 4 lados. En la parte del cabecero y separado de éste un metro y algo, había una pantalla de cristal que hacía las veces de separador, y que no era otra cosa que la pared de la ducha, y junto a la ducha se encontraba el resto de piezas del cuarto de baño, incluida una bañera con jacuzzi. Se echaron en ...
... la cama besándose y tocándose, Sieg se puso encima de Blanca, se colocó entre sus piernas. Su polla buscaba la entrada del coño, su capullo presionaba ya buscando la forma de penetrarla. Él cogió las piernas de Blanca y se las colocó sobre los hombros, en esa posición el coño de Blanca se encontraba abierto y a la altura de su polla, solo tuvo que dar un golpe de cadera para que su polla entrara provocando que Blanca dejase escapar un gemido. Notaba en su polla lo mojada que estaba, el calor de su coño calentaba la polla de Sieg más aún. Comenzó a mover sus caderas haciendo que su polla entrase y saliese de Blanca a un ritmo constante, mientras los gemidos y jadeos se mezclaban con el ruido que producían los fluidos de ella y la polla de Sieg penetrándola. -¡Dios, cómo me gusta! -le dijo Sieg deteniendo el ritmo unos segundos para observarla detenidamente- Ahora te vas a poner a 4 patas, voy a hacer que me pidas polla cada vez que me veas. Le sacó la polla y bajó las piernas de sus hombros, Blanca se giró con mucha decisión, parecía que sabía lo que vendría ahora y que lo deseaba. Se colocó a 4 patas insinuándose con un movimiento de culo lento y, agarrándose una de sus nalgas, abría su culo mostrándoselo a Sieg, que quedó hipnotizado ante aquella visión. -¡Joder, pero qué putita tengo en mi cama! -dijo excitado y agarrándose la polla para apuntarla al ojal- Parece ser que estás deseando que te dé por el culito. -Uffff, no sabes cuánto me gusta que me la metan por ...