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Los días por vivir 3
Fecha: 20/08/2026, Categorías: Infidelidad Autor: lolabarnon, Fuente: TodoRelatos
Me levanté como si me hubiera picado una serpiente. No quería que aquellos dos se acercaran a mis compañeras de trabajo. No podía asegurar que fueran ni corteses ni discretos. Y me temblaban las piernas solo de pensar que alguno supiera lo sucedido aquella noche loca. Iván también se adelantó de su grupo un par de pasos. —Hola, Elena. Me miró de arriba abajo, obsceno, divertido y complacido por lo que veía. Su gesto era de absoluta prepotencia. De niñato malcriado y poco elegante. En esos momentos era cuando mi racionalidad me golpeaba con fuerza y me decía lo estúpida que había sido al dejarme arrastrar a ese sexo tan desaforado con él y con Raúl. —Joder, qué morbo. Estás muy buena vestida de trabajo… Tienes un polvazo. —Podías ser un poco más discreto, ¿no te parece? Su tono de voz no era alto, pero intuía que la expresión de su cara y sus gestos, podían dar a entender lo que yo no quería ni por lo más remoto de mundo. Y era que el grupo de mis amigas y Alberto se enterara de quién era Iván y qué relación tenía conmigo. —No veas las ganas que tenía de verte. ¿No me das dos besos? —me dijo acercando su cara a la mía. —Para, Iván… —le dije quitándome del intento de besarme. —Vente con nosotros y verás cómo nos lo pasamos. Que me quedaron cosas por hacerte, joder… —Se reía con estupidez. Cerré los ojos y tragué saliva. En ese momento no quería continuar allí, pero me daba miedo que si me iba fueran hasta la mesa y soltaran algo de lo más ...
... inadecuado o un improperio. —Estoy con la gente del trabajo… —dije en voz baja, intentando que redujera el tono de sus palabras. Miré nerviosa hacia donde estaban Lorena, Andrea y Carmen, junto con Alberto. Vi, en ese momento, que él posó un segundo su mirada en mí, pero continuó con lo que le estaba diciendo a Carmen. Lorena y Andrea hablaban entre ellas. No parecía que se hubieran percatado de nada. —¿Qué te pasa?, ¿hoy no te apetece? Joder, pues te dejaste hacer de todo el último día —cada vez que terminaba una frase se reía entre dientes. No contesté y tragué saliva nerviosa. Imploré al cielo o a quien fuera para que se fueran, tanto Iván como Raúl, de allí. —Me pones mucho, tía. —Me miró con aquella cara de salido que me recordaba aquella noche loca—. ¿Por qué no nos vamos a mi casa? O a la tuya. Ya me entiendes… —Iván…, por favor —le rogué. —Menuda follada nos metimos, ¿eh? No sé si lo dijo más alto que el resto de las frases, pero a mí me sonó así. Me empecé a poner muy nerviosa y a mirar alrededor, por si alguien le había escuchado. —Esta vez sin Raúl, si lo prefieres… Ese culito, tuyo, que me tiene loco, tiene que ser mío, joder. Me asqueó su cara, su expresión. Negué despacio con la cabeza y volví a preguntarme si yo no tendría alguna tara o algo así, que me hacía perder los papeles en el sexo con imbéciles de ese calibre. No podía ser que un idiota como Iván me estuviera sacando de mis casillas y poniéndome tan nerviosa. —Venga, vente… —me ...