1. Los días por vivir 3


    Fecha: 20/08/2026, Categorías: Infidelidad Autor: lolabarnon, Fuente: TodoRelatos

    ... Alberto, se fue retirando poco a poco. Se unieron a Inés y se empezaron a alejar.
    
    Alberto se quedó un instante viendo cómo se marchaban, hasta que una vez que ya estaban a dos o tres decenas de metros, nos dimos la vuelta. Yo completamente nerviosa, alterada y sintiéndome avergonzada. Él, bastante tranquilo.
    
    —¡Puta! ¡Zorra! ¡Qué te las comes de dos en dos, no te jode! —la voz de Inés retumbó haciendo que cerrara los ojos y apretara las mandíbulas. Intenté aguantarme la rabia y las lágrimas.
    
    —¿Estás bien? —me preguntó Alberto.
    
    —Sí —respondí con sequedad y avergonzada.
    
    Me separé de él, avanzando unos metros en dirección a la silla en donde estaba mi bolso. Necesitaba irme de allí.
    
    —Espera, te acompaño.
    
    —No hace falta.
    
    —Insisto. Puede que estén por ahí todavía.
    
    —Puedo defenderme sola, ¿sabes? —me revolví contra él con la cólera que antes no había podido o sabido soltar.
    
    No sé si lo que me dolía era que hubiera escuchado todo aquello, los insultos o que yo no hubiera podido reaccionar ante Iván y su estupidez.
    
    —No lo dudo. Pero prefiero ir contigo —me respondió con absoluta tranquilidad y sin darme opción a contradecirle—. Y voy a hacerlo.
    
    Cogí el bolso hecha una furia, mientras Alberto le daba un billete a Lorena para que pagara lo que habíamos consumido y le explicaba que me acompañaba por si acaso aquellos seguían por allí. Me separé unos metros, sin ni siquiera despedirme de nadie. Ofuscada, rabiosa. Vi que Lorena se acercaba.
    
    —No sé ...
    ... qué te pasa, ni quiénes eran esos, aunque me imagino que han salido de una de tus noches locas. Más que nada, por lo que hemos oído. En eso no me meto, que sabes que no he sido una santa. Y si me preguntan les diré que son dos gilipollas integrales que conocimos una noche, no les dimos bola y por eso se ponen así. —Respiró profundamente y me clavó sus dos pupilas—. Y cuando te tranquilices y pienses un poco, podías agradecerle a Alberto que te haya defendido.
    
    —Sé hacerlo sola —la espeté sin mirarla.
    
    —Pues en este caso no lo has hecho. —Se quedó callada y me miraba con enfado—. Soy amiga tuya y lo seré siempre, pero eso no quita para que te diga que hay veces que te comportas como una estúpida. Y aquí, lo importante no es que esos dos sean un par de idiotas, sino que tú te estés convirtiendo en algo parecido. —Se dio media vuelta y volvió a sentarse con Andrea y Carmen, despidiéndose todas de Alberto.
    
    Él me alcanzó y se puso a mi lado. Yo empecé a caminar. Mi casa no estaba demasiado lejos del despacho y ese día no hacía frío. Me mantuve en silencio, con los brazos cruzados sobre mi pecho. No sé si me molestaba también que ni preguntara y se limitara a escoltarme. La verdad que no sabía a qué atenerme. Mi tarde se había estropeado con el tema de Nacho y ahora lo remataba Iván.
    
    Anduvimos unos cien metros, en silencio. Él a mi lado, mirándome alguna vez, pero de soslayo, supongo que intentando no presionarme. Entonces me paré, aunque no lo miré. O quizás, no tuve la ...