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Los días por vivir 3
Fecha: 20/08/2026, Categorías: Infidelidad Autor: lolabarnon, Fuente: TodoRelatos
... intentó agarrar de la cintura. —Para, Iván. No me voy a ir a ningún sitio… Solo quería saludarte y ya está. —¿Qué pasa, que tienes a algún otro para follar hoy? La frase volvió a parecerme que tenía un volumen más alto del habitual de una conversación. Podía ser que yo estuviera obsesionada o concienciada a que algo que no me iba a gustar, terminara por suceder. Aquello se estaba saliendo de la normalidad. Iván puso un gesto desafiante, casi grotesco. —¿O es que hoy no te toca follar? —No puedes ser más gilipollas… —fui a darme la vuelta, abochornada. A pesar de que, si lo hacía, estaba segura de que aquella situación podía explotar. —Joder… hoy estás en plan pija y recatada, pero yo sé que eres muy puta, coño. —La frase sonó clara y contundente. Esta vez, sí era meridianamente claro que no era mi sugestión. Ya no podía esperar que no se hubiera escuchado por Lorena y el resto del grupo de la oficina. Fui a responderle sintiendo que mis mejillas ardían. Entonces escuché la voz de Alberto a mi espalda. Tras un segundo se situó en mi derecha, interponiéndose ligeramente entre Iván y yo. —¿Por qué no la dejas en paz? Su voz, pausada, pero firme, sonó hermética y contundente. —¿Y tú quién coño eres? ¿El que se la está follando ahora? Sabes que le ponía unos cuernos de cojones a su antiguo novio, ¿no? ¿Y que no tienes problemas en comerse las pollas a pares? —Iván miraba alternativamente a Alberto y a mí. Yo, enfurecida al máximo. Él, tranquilo y ...
... serio. —Vete de aquí, payaso. —No necesitó elevar el tono ni parecer rudo. Solo con la expresión hizo que Iván se quedara un momento dubitativo. —¿De qué vas…? Qué, ¿te gusta la pija? Coño, pues ponte a la cola, no te jode. Yo me la he foll… —No te lo voy a decir otra vez —le cortó—. Vete de aquí y deja en paz a Elena. Su cuerpo se colocó entre Iván y el mío. Su gesto era tranquilo, pero tenía algo que le hacía sobreponerse a Iván. —Lárgate. Ya. El tono de esta frase fue aún más bajo que la de la anterior. Sonó como si de un aviso absolutamente real y letal, se tratara. En ese momento se acercó Raúl a nosotros. —¿Qué pasa? —No lo dijo en mal tono, pero sí se alineó con Iván. Me dio la sensación de que habían bebido o algo peor. Alberto se le quedó mirando. Serio, impasible. —Tú parece menos imbécil que tu amigo, así que te lo diré a ti. Llévatelo, ya. Ahora mismo. —¿O qué…? —dijo Iván chulo y desafiante. —Pueden pasar dos cosas —le decía a Raúl obviando a Iván—. Que le parta la cara como siga así o que le parta la cara y llame a la policía. No sé si me he explicado bien. Raúl miró a Alberto. Debió juzgar que ese tipo, de un poco menos estatura que Iván, pero bastante más ancho y fuerte, podía estar hablando en serio. —Vámonos Iván. Pasa de esta tía. Le cogió de un brazo y le quitó de la escena. Iván hizo un pequeño amago de oponerse, pero finalmente, con la mirada turbia de fanfarronería y química, intentando atemorizar o intimidar a ...