1. La mascota del profesor.


    Fecha: 21/08/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Gays Autor: Escritornocturno, Fuente: SexoSinTabues30

    El profesor Sebastián iba a matarlo.
    
    Derek miró la hora en su teléfono: 7:20 a.m. Iba con más de quince minutos de retraso. Maldita sea. Era la tercera vez que llegaba tarde a Física Avanzada. Y el profesor Sebastián no era precisamente un hombre con sentido del humor. Amaba el control, la disciplina, la perfección. No tendría piedad.
    
    Llegó al aula jadeando, con la camisa del uniforme pegada al cuerpo por el sudor. Abrió la puerta con cautela, como si pudiera evitar la tormenta que lo esperaba.
    
    La mirada del profesor Sebastián fue lo primero que lo golpeó: fría, penetrante, cargada de una furia contenida. Vestía como siempre, impecable: un traje hecho a la medida, el cabello oscuro perfectamente peinado, las cejas gruesas marcando una expresión perpetua de desaprobación. Detrás de unas gafas rectangulares, sus ojos negros parecían escudriñar el alma.
    
    —Estas no son horas para llegar, Loreto —dijo, con una voz tan firme y gélida que el aula entera se sumió en un silencio absoluto.
    
    Derek tragó saliva.
    
    —Lo siento, señor. No volverá a pasar.
    
    No se atrevió a levantar la vista. Había algo en ese hombre, en su tono pausado pero autoritario, que le erizaba la piel.
    
    —¿Es usted consciente de la falta grave que está cometiendo? ¿Alguna vez ha leído el manual del estudiante? —continuó el profesor, sin levantar la voz—. Esta no es una escuela cualquiera, joven Loreto. Aquí buscamos excelencia. Buscamos perfección. Y si usted no es capaz de estar a la altura, le ...
    ... sugiero que abandone no solo mi clase, sino la institución entera. Conformarse con una escuela de su… nivel tal vez sea lo mejor.
    
    Derek abrió la boca, pero no encontró palabras. La cerró, bajó la cabeza y caminó en silencio hasta su asiento.
    
    —Muy bien, jóvenes —dijo el profesor Sebastián mientras dejaba un fajo de papeles sobre el escritorio—, estamos a punto de cerrar el semestre, y me temo que varios de ustedes no tendrán los créditos suficientes para aprobar mi materia.
    
    Su mirada recorrió el aula lentamente… y se detuvo en Derek.
    
    Derek sintió que el estómago se le encogía. Se maldijo en silencio. Si reprobaba esa clase, estaba perdido. La escuela era lo único que le quedaba desde que su padre lo había echado de casa tras descubrir su sexualidad. Todo lo que le quedaba.
    
    —Bien —continuó el profesor—. Tomen nota. Quiero que resuelvan esta ecuación. Recuerden: estamos trabajando con conceptos de movimiento perpetuo.
    
    Hizo una pausa breve, como si se regodeara en el momento.
    
    —Ah… pero usted, joven Loreto —dijo con una sonrisa apenas insinuada—, solo tendrá diez minutos para resolver el problema.
    
    —¿Qué? ¿Por qué? —preguntó Derek, incapaz de contener la sorpresa y el enojo.
    
    —Considérelo un castigo —respondió Sebastián, con la misma calma que usaba para dictar fórmulas—. Por hacerme perder el tiempo… y el de sus compañeros. Aquí hay gente que realmente quiere aprender… Diez minutos, o lo invito a abandonar mi clase de inmediato.
    
    Derek apretó los puños con ...
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