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La mascota del profesor.
Fecha: 21/08/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Gays Autor: Escritornocturno, Fuente: SexoSinTabues30
... sien… siento… —balbuceó Derek. Estaba temblando. ¿Por qué le tenía tanto miedo? Era solo un hombre, no un demonio. Pero frente a él, Derek se sentía como un niño indefenso, atrapado. —Como sea —dijo Sebastián con desdén, mientras se sentaba de nuevo—. No creo que lo vea el próximo semestre. Porque usted ya está reprobado. —¿Qué…? —Derek apenas pudo pronunciarlo. —Como lo oyó —repitió Sebastián, acomodando unos papeles—. No tiene oportunidad alguna. Puede considerarse fuera. El mundo se detuvo un segundo. No podía ser cierto. No podía. La escuela era lo único que le quedaba. Trabajaba hasta la madrugada para sobrevivir, y aún así intentaba cumplir, entregar todos los proyectos. Si llegaba tarde era por eso, no por irresponsabilidad. Y ahora… ¿esto? No era justo. —No, señor. Por favor… —su voz se quebró. No era súplica, era desesperación. El profesor Sebastián lo miró con frialdad, su voz cortante como un cuchillo. —Lo siento, pero sabe que conmigo no existen las segundas oportunidades. Derek se dejó caer de rodillas, la alfombra áspera contra su piel, humillación y desesperación lo invadían. No tenía alternativa. —Yo haré lo que sea por aprobar —murmuró, mirando fijamente la alfombra, sabiendo que mañana se arrepentiría de cada palabra, de cada acción. El profesor, imperturbable, arqueó una ceja. —¿Qué sugiere, Loreto? —inquirió, su tono cargado de un peligroso matiz de interés. Silencio. Un silencio tenso y pesado, donde cada segundo ...
... parecía una eternidad. Derek, con el corazón martillando en su pecho, finalmente habló, su voz temblaba tanto como su cuerpo. —Yo podría… podría… satisfacerlo. Derek sentía como si su alma se desgarraba con cada sílaba. Había cruzado un punto de no retorno. El profesor Sebastián se levantó de su escritorio, sus pasos firmes y medidos, resonando en el suelo de madera. Se acercó a Derek, sus zapatos lustrosos reflejando la luz fría de la habitación. Tomó la barbilla de Derek con firmeza, obligándolo a mirar sus ojos impasibles. —Ya veo —dijo, su voz profunda y calmada, pero con un tono que dejaba claro que él tenía todo el poder en esa situación. Derek sintió un escalofrío recorrer su espina dorsal. ¿Qué mierda significaba eso? ¿Aceptación? ¿era un no? —Yo soy bueno chupando pollas… o eso me han dicho —Derek sintió náuseas solo de pensar que la polla del profesor Sebastián, el hombre que más odiaba, estaría en sus labios. La habitación parecía cerrarse a su alrededor, el aire se volvió denso y sofocante. El profesor frunció el ceño, su expresión se tornó aún más severa. —Sabe, Loreto, siempre ha habido estudiantes como usted. Con una cara bonita, cabello pelirrojo y esa mirada de niño estúpido, que creen que solo por ser ellos mismos tienen derecho a hacer lo que se les dé la gana. —Su voz era como un látigo, cortante y despiadada. Derek tragó saliva, su garganta seca y dolorida. —Sí, profesor —murmuró, sintiendo cómo la humillación lo consumía. El profesor ...