1. Economista y prosti: Luna de miel con mi suegro


    Fecha: 22/08/2026, Categorías: Incesto Autor: Dessert3, Fuente: CuentoRelatos

    ... (en ambos). Y yo no me cansaba de disfrutar sus caricias. De pronto esas caricias bajaron a mis piernas, llegaron a mis pies y volaron mis stilettos, que aún tenía puestos (me encanta coger sin sacarme los zapatos). Y como ya me había hecho alguna vez, acariciando mis piernas comenzó a chuparme los dedos de los pies. ¡Que sensación tan erótica y placentera! ¿Que vendría después?
    
    Yo no tenía dudas, lo quería en el culo, y si él quería lo dejaría acabarme adentro, estaba totalmente entregada a él.
    
    Cuando comenzó a subir sus besos por mis piernas vi que nuevamente estaba de pija parada, le dije, sin pudor y sin hacerme la difícil: -¡te quiero en mi culo! Y mi sorpresa fue grande cuando me dijo: -Sí, pero que nos vea, voy a transmitirle cuando te prepare y te la meta.
    
    ¡No pude negarme, mi gozo era total!
    
    Nos fuimos preparando, luz a pleno, chupada de verga para dejarla totalmente dura, besos y más besos, de eso no nos cansamos…
    
    Y la llamada, desde su teléfono, solamente oí lo que Tomas decía:
    
    -¡Hola hijo!
    
    -Tremendo, como nunca, que belleza, se tiene que volver a vestir así para ti.
    
    -Sí, claro que disfrutamos estar solos, apreciamos tu gesto, tu sacrificio, y queremos darte algunos minutos de alegría… ¿te animás a vernos? ¿No te molestará?
    
    -¡Bien! Pasemos a video llamada.
    
    Vi que Tomás ponía el celular en un mueble, como para que captara panorámica de la cama. Me puse boca abajo y por unos segundos me lamió y mordisqueó las nalgas.
    
    Luego tomó el ...
    ... pote de gel, mostrando un dedo untado, conmigo aún acostada, me comenzó a untar el esfínter. Me puse en cuatro para facilitar todo. Y además estiré un brazo, abrí el cajón de la mesita de noche, y le entregué un precioso dildo, de silicona incolora, luce como si fuera de vidrio, pero es flexible. “Para que me dilates” le dije, guiñando hacia el teléfono, pues Tommy no conoce ese pequeño juguete.
    
    Tomás lo tomó con una mano, lo untó de gel, y mientras con una mano sostenía el celular filmando en primer plano, con la otra me lo empezó a meter, delicadamente. Cero molestia, todo placer sentir esa verga de silicona, lubricada, abriéndome. Comencé yo misma a moverme.
    
    -Ahora la tuya, hasta los huevos… fue lo que pedí, en voz alta para que Tommy oyera.
    
    Sentí salir el juguete, y que mi suegrito apoyaba su glande en mi orificio. Siempre filmando, empujó; entró suavemente llenándome de carne y placer.
    
    -Es todo Tommy, dijo el padre. Cortó la comunicación y me tomó de la cintura con las dos manos para marcarme el ritmo de vaivén. A veces intercalaba alguna agradable palmada a mis nalgas.
    
    -Haceme mete saca, imploré más bien que pedí.
    
    Lo hizo y comencé a gritar ¡Sí, Sí, Sííí! ¡Hasta los huevos!
    
    Y llegó y no me importó, me acabó adentro del culo, lo gocé, lo disfruté, lo sentí menos que en la concha, pero sentí algo tibio dentro de mí.
    
    La sacó, me la restregó entre las nalgas. Recogió algo de semen y me masajeó la espalda. No la tiene grande, mi culo no sufrió y se cerró ...
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