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Al fin lo conseguí con mi cuñada (2 de 3)
Fecha: 23/08/2026, Categorías: Incesto Autor: Raul Joaquin, Fuente: CuentoRelatos
... un poco, bebí mucho. No compadre al parecer lo vence el sueño, si quieres anda a acostarte y nosotros nos vamos ya es tarde. Parece que eso voy a hacer, parándose y partiendo a la cocina donde le comunicó a Laura que se iría a acostar pues se le cerraban los ojos de sueño, se despidió de Verónica de mí y partió al dormitorio acompañado por su esposa. Nos quedamos los dos con Verónica en la cocina y ella me dice riéndose en forma bien chispeante, pobre Eduardo lo curaste ex profeso para que se fuera a dormir, quieres hacerle algo a Laura, si mi amor, quiero volverle a chupar el chorito, ya que le gustó tanto y no se lo pude hacer bien denantes, ¿me dejas?. Por mi no hay drama, me da cosa pero yo sé que la harás gozar mucho. Bueno mí amor como siempre te lo he hecho a ti. Con la conversación y los besos que le daba a mi esposa tenía el pico paradísimo y Verónica me lo tocaba por encima del pantalón, le metí la mano en su zorrita encontrándola mojada de la calentura que tenía. Seguimos conversando del tema hasta que volvió Laura muerta de la risa. Primera vez que veo a Eduardo tan curado, lo tuve que desvestir y acostarlo, porque no se sostenía en píe, se quedó dormido de un viaje y ronca de una manera si parece una locomotora. Le miraba la cara a ambas hermanas cuando se reían las dos tenían los ojos chiquititos y brillantes por el alcohol ingerido. Verónica dice a Laura y a mí, empujándonos por la espalda, vayan ustedes al living a sentarme un rato, yo no he hecho ...
... nada hoy día así que lavaré la loza y la guardaré. Yo le digo a Laura en vista de la exigencia vamos a tomarnos el bajativo. Apenas salimos de la cocina Verónica cerró la puerta echándole llave por dentro, cosa que arrancó otra carcajada de Laura pero está fue risa nerviosa, inmediatamente la abracé por la espalda haciéndole sentir mi pico en su poto, le tomé los pechos y le empecé a besar el cuello, eso la hizo moverse refregándose en mi pico, la fui empujando hacia el sofá donde la hice sentarse en la orilla de este y apoyar la espalda en el respaldo, le subí la falda que ella tironeaba hacia abajo tratando de impedírmelo, pero insistí metiéndole las manos para bajarle los calzones. La insistencia mía y su calentura o el alcohol ingerido fueron mayor que su negativa ya que le logré subir la falda y sacarle los calzones, yo me bajé los pantalones dejándolos arremangados en los tobillos y me hinqué entre sus piernas metiendo de nuevo en ese día mi boca en su choro, que manera de estar mojada, si los jugos le habían empapado calzón, piernas y llegado a las ligas de las medias. Comencé a chuparle violentamente el clítoris y a lamerle toda la zorra en su extensión desde la punta hasta el ano, arrancándole quejidos y suspiros, ella me metía los dedos entre el pelo y me empujaba la cabeza presionándome a su entrepierna, no demoró mucho en llegar al orgasmo, señal que se encontraba tremendamente excitada. Saltaron más jugos de su caliente vagina, empapándome la cara, la ...