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Enamorada de mi hijo
Fecha: 25/08/2026, Categorías: Hetero Incesto Sexo con Maduras Autor: Elizabethz, Fuente: SexoSinTabues30
... todos. Mis hijas y mi hijo, los más pequeños, no eran el problema. Más bien era entre Moises y yo quienes teniamos que esperar uno al otro que terminara de ducharse, o bañarse con agua fría pues nuestro calentador de gas no es lo suficiente grande. Y como dije, se nos hacía tarde para salir a la escuela o trabajo. Tras una conversación poco incómoda, llegamos a la conclusión de que la única solución era ducharnos a la vez cada mañana. Siendo totalmente sincera, la idea de ducharme con mi hijo mayor había pasado a darme pensamientos tremendamente cachondos. No es normal y no está bien, pero no podía evitarlo. Recuerdo haberme despertado la primera mañana con muchísima ilusión y haber corrido al baño. Me quité mi pijama, luego mi tanga la cual la sentí que incluso jalaba algúnos de los pelos de mi panocha de lo mojada y pegajosa que la traía. Luego de quitarme mi sucia tanga la posicioné descaradamente encima de la taza de baño para que Moises la viera casi al entrar. Ya estando totalmente desnuda me miré al espejo no solo para admirar mi cuerpo sino para «interrogarme» a mi misma en mi reflejo. Mis tetas ya están caídas y mi culo es grande y se que con pantalón llama mucho la atención. Pero ya así al desnudo si se nota lo aguado y la celulitís. Tendré lo suficiente para poder excitar a un hombre joven? O mas importante, excitar a mi propio hijo? «De verdad quieres hacer esto, Eli?» -me pregunté haciendome pendeja a mi misma cuando sabía yo bien la ...
... respuesta. No quise pensar más. Abrí la cortina de la ducha, prendí las llaves de agua y procedí a bañarme. Me enjaboné y empecé a jugar conmigo misma mientras esperaba a que mi hijo se levantara. Metí un par de dedos en mi pucha, primero lentamente para luego aumentar la velocidad y agregar otro dedo más. Poco tiempo después 3 dedos no fueron suficientes y entonces eran 4 de mis dedos que se alojaban dentro de mí. Estaba al borde del orgasmo pensado en meterme la mano completa (ya lo he hecho y si me cabe) cuando oí que se abría la puerta. Escuché como Moises se despojaba de su ropa y sentí la necesidad de abrir un poco la cortina para mirarlo pero me tuve que controlar. Sin dudarlo, mi hijo descorrió la cortina de la ducha y se metió de un salto. Casi me quedo boquiabierta al verlo allí de pie, con su pene erecto apuntándome directamente. Las benditas erecciones matutinas de los hombres. Nos reímos un poco (de nervios y por lo gracioso de la situación) y nos duchamos. Las primeras duchas fueron muy inocentes, pero no tardaron en calentarse. Soy una mujer de talla grande, y cuando digo grande no me refiero a gorda, sino más bien de culo grande. Así que me costaba no estar constantemente embistiendo con mi culo a mi hijo. Las primeras veces notaba a Moises incomodo e incluso llegó a decir que mejor nos ducharamos cada quien aparte, cosa que le negué y le hice ver nuestras duchas como algo normal entre nuestra familia. Perdón, mamá. Fué sin querer – me dijo Moises ...