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Enamorada de mi hijo
Fecha: 25/08/2026, Categorías: Hetero Incesto Sexo con Maduras Autor: Elizabethz, Fuente: SexoSinTabues30
... importarle y lo aproveché. Buscaba cualquier excusa para agacharme y acercarme a él, y al final rindió frutos. Casi pierdo la cabeza la primera vez que, sin querer, me metió la verga entre las nalgas mientras me inclinaba frente a él. Contuve los gemidos mientras se disculpaba. Le dije que no tenía de qué preocuparse y, desde entonces, se ha convertido en algo constante entre nosotros. No hay mejor sensación que sentir la verga grande, gruesa y venosa de mi hijo deslizarse entre mi enorme culo. He cogido en mi vida con una gran cantidad de hombres, con miembros de todos tamaños. Pero juro que ninguna verga me había hecho sentir lo que sentí cuando Moises puso su trozo de carne en mis nalgas. Y eso que solo fué un poquito! Ni siquiera me penetró. Después de varios días duchándome así, me puse como una perra en celo. No podia aguantar más. Necesitaba esa verga dentro de mí, llenandome con su semilla. Una mañana decidí arriesgarme y empecé a abrirme el culo de par en par, dejando que me hundiera la verga entre las nalgas antes de volver a cerrarlas. Sentir su chorizo contra mi ano me excitó. Ya nada me importó, empecé a frotarme el clítoris. Golpeando mi jugoso culo rítmicamente, perdí el control y tuve un orgasmo enorme delante de él. Ahora quería que se corriera para su mami. Reuniendo las pocas fuerzas que me quedaban me giré hacía él y tomando su bastón de carne empecé a masturbarlo freneticamente. Esta vez ni siquiera intentó detenerme, señal de que lo ...
... necesitaba tanto como yo. Mamá, oh mamá! – repetía mi Moises en extásis mientrás yo bajaba y subia mi mano por su miembro. Damela mi amor, dame tu lechita. Mami quiere tu lechita, corazon -le alentaba al tiempo que acercaba mi rostro a su verga esperando su disparo. Ohhh mamá, ohhhhh! -fué todo lo que escuché decir a mi hijo como respuesta. No tardó en rociarme la cara con su semen. Logré contar 4 espesos y fuerte disparos seguidos de otros 3 más leves. Abrí mi boca y saqué mi lengua intentando tragarme su leche. No quería desperdiciar ni una gota. Me cubrió la cara con su semen y yo estaba en el cielo. Le seguí jalando la verga queriendo ordeñar hasta la última gota, mientrás mi hijo sentía la muerta chiquita. Se retorcia y gemía en agonia en medio de un extenuante orgasmo. Mamá…yo… – trató de decir algo mi hijo pero le hice callar. No digas nada, todo está bien mi amor – le dije poniendo mis dedos en su boca -Ambos lo necesitabamos. Solo no digas nada de esto a nadie, menos a tus amigos. Ok? Si mamá, es nuestro secreto – dijo Moises ya recuperado del aliento. Después de esa vez mi hijo me evadió un par de días. Sentía sus nervios cada vez que hablabamos. Sabia que el remordimiento lo estaba carcomiendo por dentro, y aunque quería hablar con él decidí darle su espacio. Otro par de días más y volvió a meterse a la ducha conmigo y volví a masturbarlo. No hubo necesidad de palabras. Yo misma tambien me masturbé frente a él. Desde entonces esa es nuestra ...