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Una herencia familiar muy complicada XIII
Fecha: 25/08/2026, Categorías: Incesto Autor: Viejo Intrepido, Fuente: TodoRelatos
... acariciaba los coños de Li y Tere que arrodilladas una a cada lado de ella la ayudaban a subir y bajar con sus manos apoyadas en su culo la vez que chupaban frenéticamente, como si de dos lactantes hambrientas se tratasen, los pezones cada vez más endurecidos de Artemisa, que jamás en su vida iba a olvidar ese primer polvo que estaba recibiendo. Tan ensimismadas estaban las cuatro mozas, ya que Apolo por su situación no podía, que no se dieron cuenta o no les importo en absoluto, pues no cejaron en sus movimientos, lamidas y besos, que la puerta de la habitación se abriese de pronto y tras entrar se quedasen paradas y mirando fascinadas aquella escena, Helena, Di, Ate y Min, las cuatro ya vestidas con sus shorts, tops y zapatillas, dispuestas a desayunar e ir hasta el rancho, para ver como la yegua blanca perdía su virginidad con el alazán negro. Ante tal espectáculo visual, pero también acústico y aromático, pues los gemidos y jadeos de los cinco eran una sinfonía casi melodiosa, y el olor a sexo desbordaba la capacidad olfativa de cualquiera. De pronto Helena, totalmente turbada y posiblemente excitada intento irse, pero las gemelas sin dudarlo y las dos perfectamente sincronizadas se colocaron a su lado y la obligaron a quedarse junto a ellas para ver el desenlace de aquella tórrida escena. Pasados unos muy largos minutos, puede que más de veinte desde que llegaron las intrusas que seguían extasiadas admirando semejante desenfreno sexual, las cuatro mujeres que ...
... estaban sobre la cama, llegaron simultáneamente a unos clímax intensísimos, estremeciéndose todas de la misma forma, y al igual que Afro la primera vez, se dejaron caer sobre las sábanas absolutamente felices y satisfechas. Las otras cuatro, seguían mirando maravilladas como Apolo seguía manteniendo su virilidad intacta, y fue Atenea la que dijo: -Este tío es la leche. Aguanta lo que no está en los escritos y da la sensación de que necesita más estímulos. Anda Helena, móntale tu ahora que eres la única de nosotras que no debe de tener problema si llega a escanciar en tu interior su semilla. -Eso, sin miedo, que nosotras te ayudaremos a que tu primer polvo sea inolvidable, - dijo Di dándole un mordisquito sobre la tela de su top en uno de sus pezones que estaban duros como el granito – Si tienes suerte es posible que te insemine y te deje preñada casi a la vez que a “veloz”. Aun sin llegar a discernir lo que hacía, y a pesar de la noche de sexo salvaje que las gemelas le habían proporcionado, la visión de la tranca de Apolo la tenía fascinada desde el momento que la vio, y sin poder evitarlo Helena, tras desnudarse apresuradamente se colocó a horcajadas sobre la cara del joven, tal como lo había hecho antes Afro, ofreciéndole desinteresadamente su cofre del tesoro, y este con sumo cuidado y enorme ternura le acaricio su sexo comprobando que estaba completamente inundado y perfectamente lubricado para recibir la embestida de su ariete en aquel fortín jamás profanado por ...