1. Una herencia familiar muy complicada XIII


    Fecha: 25/08/2026, Categorías: Incesto Autor: Viejo Intrepido, Fuente: TodoRelatos

    ... ningún otro varón. Tras darle un lametón profundo en su sexo, y a pesar de la enorme envergadura de aquella preciosa mulata, ante su sorpresa y de las otras siete mujeres que asistían atónitas a los acontecimientos que se sucedían de forma vertiginosa, la cogió en volandas y con suma facilidad la coloco a cuatro sobre el filo la cama. Luego tras bajarse y colocarse tras ella, de una sola estocada le clavo hasta lo más profundo de su vagina aquel colosal ariete, para a continuación empezar a batir con una velocidad inaudita el inmaculado claustro uterino de la morena, que con los ojos abiertos por la sorpresa, primero por la facilidad con la que la había manejado y después por el placer tan colosal como inesperado que estaba recibiendo, empezó a bramar de gozo, y a medida de que aquel polvo tremebundo se alargaba en el tiempo, su placer crecía hasta casi hacerla perder la razón, al igual que sus gemidos, jadeos y resoplidos, que fueron subiendo en decibelios y que se convirtieron en un alarido ensordecedor de júbilo desatado, en el momento en que Apolo detuvo su rápida percusión y encajo su ariete en lo más profundo, empujando un par de veces y resoplando con evidente satisfacción, manifestando con dicha actitud que acababa de inseminar profusamente a aquella belleza de piel morena.
    
    Tras el alarido jubiloso de Helena y los resoplidos triunfales de Apolo, se escuchó una ovación cerrada de sus siete espectadoras que felices y contentas felicitaban de esa forma la culminación ...
    ... del sensacional coito que habían practicado aquella espectacular pareja.
    
    Tras ese estallido de alegría, y una vez recuperado el silencio, una luz cegadora procedente de la ventana por donde hacia un rato entro Arte, sobresalto a los nueve que habían asistido a aquella matutina bacanal y miraron entre temerosos y sobresaltados a Gea, que acababa de correr la cortina para dar luz a aquel desenfreno matutino, a la vez que decía:
    
    -Joder chiquillos, pero que cojones os pasa a todos vosotros. Parece que …. – se quedó callada de pronto mirando asombrada a Apolo que aún seguía teniendo una mediana erección y dando media vuelta salió del dormitorio diciendo a la vez que se alejaba – Ducharos, vestiros y bajar todos a desayunar que hemos de poner ciertas normas que se cumplirán a rajatabla a partir de hoy.
    
    Entonces se dieron cuenta que también habían venido con Gea el resto de las mujeres de la casa, es decir, Cata, Pen, Sofía y Andrea, que al parecer habían estado viendo el espectáculo en segunda fila, desde la puerta, y sin decir nada, pero riendo silenciosamente o sonriendo maliciosas siguieron a la más mayor de ellas. Entonces, Afro dijo riendo:
    
    -Se ha puesto nerviosa la abuela al ver el badajo de su nieto, y eso que esta ahora mismo solo a media asta, ja, ja, ja, ja, ja.
    
    -Pues a mí no me hace ni puta gracia. – dijo Helena que estaba como abochornada – No sé lo que me ha pasado, pero lo que acabo de hacer puede que haya ofendido a Gea y tendré que dejar de vivir en ...