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Mi vida en incesto – Cap. 3.2 – La complicidad de la noche y la cama de mi hijo
Fecha: 28/08/2026, Categorías: Dominación / BDSM Incesto Infidelidad Autor: IncestAnalia1423, Fuente: SexoSinTabues30
... para posteriormente apoderarme con mi mano su pene en reposo. La suavidad del prepucio que rodeaba su glande al contacto con la yema de mis dedos me estimularon aún más, comenzando un suave masaje en su miembro viril que poco a poco parecía reaccionar al estimulante masaje que le estaba dando. Y una vez que ganó firmeza, no dude en envolver con mi boca la pija de mi hijo dormido, que hasta hacía unos momentos rondaba en mi mente y no me dejaba dormir, comenzando un suave sube y baja, recorriendo esa verga hermosa, sintiendo cómo con cada segundo la estimulación que le estaba dando producía sus resultados, haciendo que se termine por erectar su miembro con mi masaje bucal. La exquisitez de su glande al contacto con mi lengua y labios me hicieron recordar que estaba chupando el pene de mi niño de 12 años, una criatura que hasta hace sólo un par de días tenía como principal entretenimiento jugar a la pelota o con su consola de videos. Pero que había descubierto los placeres del sexo con su madre, y yo había redescubierto el placer del incesto pero esta vez, con el fruto de mi propio vientre. Con cada chupada que le daba, mi lengua no dejaba de degustar ese palo carnoso que cada vez estaba mas duro. Realmente esa sensación de estar “abusando” de mi hijo, me generaba una sensación de adrenalina y morbo que hacía que mi vagina se inunde mas y mas de flujo. Ahora comprendo lo que sentía mi hermano cuando me inició en el sexo, creyendo que yo estaba dormida mientras mi ...
... tocaba y chupaba mi conchita de niña cuando tenía tan sólo 8 años, o lo que sienten aquellas personas que son amantes de tener sexo con personas dormidas, drogadas o borrachas. Era una sensación que no había experimentado jamás, donde la mezcla de excitación por la situación sumado al temor de ser descubierto por alguien, ya sea la persona que está siendo profanada, en este caso mi hijo, o por otra persona, como podría ser mi marido, generan un efecto único en el cuerpo, imposible de describir o comparar con otras experiencias que haya vivido. Mi boca no dejaba de chupar el palo hermoso de mi hijo de 12 años, pero mi cuerpo no se conformaba con sólo chupar su pene. Necesitaba que, como un bombero apaga el fuego con una manguera y agua, mi hijo apague el fuego que tenía en mi útero con su verga al derramar su semen dentro de mi útero, por lo que me dispuse a subirme arriba de él y hacer que me penetre, montándolo hasta que acabe dentro mío. Crucé una de mis piernas por arriba de su cuerpo dormido y bajando lentamente, ni siquiera hizo falta que agarre con mi mano su pene para guiarlo al interior de mi vagina. Es como que ya se conocían y sabían dónde y cómo colocarse, por lo que sin problemas, su miembro erecto de 13 centímetros se incrustó en mi conchita sin ningún tipo de problemas. Mientras bajaba lentamente para no despertarlo, pude sentir en mi cuerpo como, centímetro a centímetro, mi vagina engullía esa pija hermosa. Pude sentir como se resbaló suavemente hacia mi ...