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Mi vida en incesto – Cap. 3.2 – La complicidad de la noche y la cama de mi hijo
Fecha: 28/08/2026, Categorías: Dominación / BDSM Incesto Infidelidad Autor: IncestAnalia1423, Fuente: SexoSinTabues30
... provocando que mis gemidos y jadeos sean aún más audibles, aunque intenté sin éxito callarlos como la primera vez. Ya mas calmada de mi segunda acabada, y sin dejar de cogernos, mi hijo me dice: – Si hacés tanto ruido mi papá te va a escuchar – Tu papá esta dormido, tomó sus pastillas. Hasta mañana no se va a despertar. Así que te voy a seguir cogiendo hijito – No mami, yo te voy a coger Rápidamente me sacó de arriba suyo y me giró, haciendo que quede acostada boca arriba y poniendo mis piernas en sus hombros, me penetró con de una sola estocada con su verga, volviendo a llenar mi conchita con su barra de carne, entrando y saliendo de mi interior con fuerza. Sus huevitos comenzaron a golpear contra mi culo. La mezcla de flujo y transpiración generaban un aroma a sexo inconfundible que potenciaba mi estimulación. El peso del pequeño cuerpito de mi hijo sobre mí, el cual no pasaba de los 40 kg, me recordaba constantemente que estaba siendo cogida por un niño, por un preadolescente de tan sólo 12 años, aunque sentir el tamaño de su verga entrando y saliendo de mi interior, y más con la fuerza con la que penetraba mi vagina, creo no guardaba mucha relación si hago la comparación con el cuerpo de mi esposo. Pero realmente la verga de mi hijo me tenía enloquecida y emputecida a más no poder. Con el diario del lunes todos sabemos los resultados dicen. Y hoy, pensando, creo que lo que mas me había generado morbo y placer era por un lado cogerme a mi hijo dormido, ...
... abusar de él haciendo que me penetre sin estar consciente de lo que me hacía no de lo que generaba en mi cuerpo. Y por otro lado, el hecho de que ese placer me lo estaba generando no sólo mi hijo, sino que él era sólo un niño de primaria, un niño que casi ni siquiera tenía experiencia haciéndose pajas como todo preadolescente, donde ni siquiera le había dado la oportunidad de buscar una “musa” inspiradora para pajearse, arrebatándole esa libertad de elegir si quería o no usar mi imagen en su mente para darse placer. Por el contrario, en ese momento siento que fui egoísta y no me importó lo que él quería. Sólo deseaba ser cogida por mi hijo y satisfacer los deseos más prohibidos que una madre puede tener para con un hijo. Aún así, no me importó nada de eso, ni siquiera lo pensé. Sólo estaba enfocada en satisfacer mis propios deseos incestuosos y ser llenada por la pija de mi hijo en cada uno de mis agujeros que podía utilizar para darme placer y enseñarle cómo debía cogerme para seguir experimentando mi vida en incesto, una vida en la que había internalizado experimentar el placer prohibido de las relaciones sexuales endogámicas, tanto con mi hermano como con mi papá. Mi cuerpo y mi mente eran un huracán de sentimientos y sensaciones provocadas por el placer de sentir la pija de mi hijo que entraba y salía del interior de mi conchita. Si bien hubo ocasiones en que tenía una especie de conflicto interno por lo que estaba haciendo con mi hijo, desde que descubrí el tamaño de ...