1. Días de Obediencia 1: un simple juego


    Fecha: 29/08/2026, Categorías: Transexuales Autor: Jhossyta223, Fuente: TodoRelatos

    En ese tiempo, todavía me llamaba Jorge y estaba en la prepa. Tenía un mejor amigo llamado Daniel; éramos inseparables, uña y mugre. Ambos teníamos un humor ácido que muchos no soportaban, por eso nuestro grupo de amigos se limitaba a los dos. Daniel era muy competitivo, la estrella y goleador del equipo de fútbol. Antipático con todos, el equipo jugaba para él: él hacía los goles y luego ignoraba al resto.
    
    Yo, en cambio, nunca fui bueno en deportes, pero sí en videojuegos. Me encantaban los juegos de lucha; era mi salida a un mundo donde ganar era algo cotidiano, un lugar donde podía sentirme en control.
    
    Todo cambió un día que Daniel me invitó a su casa a comer pizza y celebrar que había pasado a la final del torneo intercolegial, tras una goleada 6-0, en la que él hizo cinco de los goles.
    
    Al llegar, vimos a Camila, la hermana de Daniel. Dios… ¡qué hermana! Una chica bella y segura de sí misma, siempre con un vestuario coqueto pero elegante. Sus ojos miel eran tan impresionantes que con solo mirarlos te hacían sentir pequeño, casi temblando de miedo. Camila siempre llegaba tarde a la universidad, y ese día no era la excepción: apenas llegamos, ella ya se había ido.
    
    —Esa Cami, siempre tarde. Bueno, al menos habrá más paz y podremos reír como siempre —me dijo Daniel, pasándome una rebanada de pizza con su típica sonrisa confiada.
    
    Una vez me pasó la rebanada de pizza, no pude evitar reírme y decir:
    
    —Si Cami fuera puntual, hasta los semáforos se sentirían ...
    ... presionados.
    
    Ambos nos echamos a reír, soltando esa complicidad que siempre teníamos. Daniel, sacudiendo la cabeza y sonriendo, me lanzó un aviso juguetón:
    
    —¡Oyeee! Nada de estar mirando a mi hermana. Bueno... Y a todo esto, ¿qué haremos hoy? ¿Vemos videos? ¿Videojuegos?
    
    —Juegos!!! Juegos !!!—respondí—. Ya que tú ganaste tu partido, yo quiero ganar algo también.
    
    Daniel soltó una carcajada:
    
    —¡Nooo! Hoy es mi día, y ni tú en tu juego favorito podrías ganarme.
    
    —¿Tekken? —le dije, riéndome—. Jajaja, nunca me ganaste, y al final terminas enojándote.
    
    —Pero hoy es mi día, soy invencible —dijo con esa sonrisa confiada—. Mira, ¿qué dices si hacemos una apuesta? Tú Jin contra mi King. El que gane dos rounds de tres gana, y el perdedor obedece en todo lo que el ganador diga por el resto del día. No puede negarse a nada… ¿aceptas o tienes miedo?
    
    —Jajajaja, tú ni sabes usar a King —respondí con seguridad—. Es pan comido, jajajajaja. Acepto.
    
    Nos acomodamos frente al televisor, escogimos los luchadores y nos preparamos para los tres rounds. Me bastaba con ganar dos, pero decidí darle una falsa sensación de esperanza a Daniel. Como era de esperarse, gané el primer round con facilidad.
    
    —Jajajaja, ¿ya ves, Dani? —me burlé—. Fácil. Aun estás a tiempo de retirarte, eeeh.
    
    —Calla —me respondió él, concentrado—. Faltan dos más.
    
    El segundo round lo dejé ganar a propósito. Quería que se sintiera confiado, que creyera que podía remontar, para que su derrota en el tercer ...
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