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Días de Obediencia 1: un simple juego
Fecha: 29/08/2026, Categorías: Transexuales Autor: Jhossyta223, Fuente: TodoRelatos
... round fuera aún más dolorosa. —Este más y ya fuiste, eeeh —dijo Daniel, confiado. —Sí, aja… seguro —contesté con burla, disfrutando su falsa seguridad. Llegó el tercer round. Utilicé uno de mis combos y dejé a su personaje a media vida. Pero Daniel comenzó a aplicar una serie de llaves encadenadas; cada agarre se conectaba con otro, y otro, y otro. No podía moverme. Él estaba usando la jugada sucia de King, los agarres infinitos que había aprendido después de tantas horas de práctica. Mi vida bajaba lentamente y yo no podía hacer nada. Lo último que vi fue mi derrota. —¡Jajajaja! ¡Gané, gané! —saltó Daniel, riéndose de pura alegría—. Me sirvieron todas las horas de práctica para aprender los combos. Yo seguía paralizado. Era la primera vez que me ganaba. Daniel siempre se frustraba porque nunca podía vencerme… pero hoy sí. —Jajaja, Georgie… gané, y sabes lo que eso significa, ¿verdad? —dijo con una sonrisa enorme—. Debes cumplir todo lo que yo pida, jajaja. Me encontraba ligeramente enfadado conmigo mismo —Ash… ya bueno, ¿qué quieres? —respondí. Daniel estaba en un mar de alegría. Solo dijo —Espera aquí. Se fue corriendo y, dos minutos después, regresó con un par de bolsas. —Bueno, Jorge, como primera orden… ven, sígueme. —Ahhh, okey —respondí, asustado. Nos dirigimos al baño y se volteó hacia mí —Ok, ahora vas a entrar, te vas a sacar toda tu ropa, y cuando digo toda, es toda... la pones en esta bolsa y me la pasas. —¿Qué? ...
... Pero… —intenté protestar. —¡Eh! —me interrumpió—. Era una apuesta, ¿diste tu palabra o no? A regañadientes, entré al baño, cerré la puerta y comencé a quitarme toda la ropa. La fui colocando cuidadosamente en la bolsa y, abri un poco la puerta para pasarsela a Daniel. Mientras un frio intenso recorrió dentro de mi, era miedo? Espanto? Temor? —Espero que esté toda tu ropa acá, voy a revisar —dijo Daniel con una sonrisa traviesa. —Sí, sí… está toda —respondí, tratando de mantener la voz firme. Daniel se echó a reír y me pasó otra bolsa: —Ok, ahora toma —dijo—. Debes ponerte cada prenda que hay acá. Nada de reclamos, ¿recuerdas? Diste tu palabra. Tomé la bolsa, y al abrirla un aroma dulce y envolvente a vainilla me golpeó. Al sacar las prendas, me quedé helado: era ropa de chica. Una blusa blanca de encaje, una falda corta negra, medias de red… y lo que me dejó completamente atónito: una braguita rosa de encaje, a juego con un bra del mismo color y material. Sin duda, era ropa de Camila. Daniel, divertido, añadió: —Por cierto, acabo de guardar tu ropa. Te la devolveré al final del día si te portas bien. Y si no quieres cumplir… bueno, puedes irte, pero así, tal cual estás, no te devolveré nada,btienes 10 minutos. Estaré esperando en mi habitación. Se fue riéndose. Me quedé solo, paralizado. ¿Qué debía hacer? Sí, era una apuesta, y las apuestas se cumplen. Pero, ¿y si me voy? Daniel no me devolvería mi ropa… ¿me quedaría desnudo? No, no era opción. ...