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Días de Obediencia 1: un simple juego
Fecha: 29/08/2026, Categorías: Transexuales Autor: Jhossyta223, Fuente: TodoRelatos
... Podría negociar con él… sí, pero no podía ir desnudo. Todas las opciones me llevaban al mismo punto: debía vestirme con esa ropa. Tal vez solo se reiría un rato y luego todo volvería a la normalidad. Con miedo, comencé a ponerme cada prenda. Primero la ropa interior; las bragas se veían diminutas, ¿me entrarían? ¿Y cómo rellenaría el bra? Mi mente divagaba mientras lo intentaba. Era imposible no notar la suavidad de cada prenda. Cada textura tenía algo único, y el aroma envolvente que recordaba a Camila hacía que me sintiera a la vez ganador y perdedor. En un instante habian pasado 9 minutos, debía salir. Pero antes de dirigirme a la habitación, eché un vistazo al espejo. De cuello para arriba, era yo, el mismo aburrido de siempre. Pero de cuello para abajo… me quedé de piedra al verme. No era yo; era otra persona, era tan... De repente escuché un grito: —¡15 segundos más! Si no vienes en este momento, asumiré que no cumplirás la apuesta y llamaré a seguridad del edificio. Ya sabes… te sacan en un abrir y cerrar de ojos, directo a la patrulla, jajajaja. Me puse nervioso, tomé un último suspiro, respiré profundo y me dirigí a su habitación. Abrí la puerta y, finalmente, ingresé. ... Daniel se quedó paralizado al ver a Jorge, mordiéndose el labio para no soltar la carcajada. Sus ojos recorrieron lento la falda negra corta y las medias de red, subiendo y bajando como si estuviera evaluando un disfraz de revista; por dentro, la risa le hervía en el ...
... pecho. —¿Estás bien? —preguntó Jorge, tragando saliva. Daniel no aguantó más y estalló en carcajadas. —¡Claro que sí, Jorgita! —dijo, secándose una lágrima de risa—. Solo estoy apreciando a la nena que acaba de entrar. ¿Acaso no tiene modales? Ni siquiera me saludó. Jorge se sonrojó hasta las orejas y bajó la mirada. —Vamooos, nena —añadió Daniel con una sonrisa maliciosa—. Sal y entra otra vez, y esta vez me saludas como corresponde… con respeto. Y quiero que me llames señor, ¿queda claro? Sin responder, Jorge dio media vuelta y salió, mientras Daniel seguía riéndose a carcajadas. Unos segundos después, la puerta se abrió de nuevo. —Buenas tardes, señor Daniel… ya estoy listo —dijo Jorge, intentando sonar firme, aunque su voz le temblaba. Daniel volvió a reírse fuerte, negando con la cabeza. —No, no, no, niña… ahora eres una chica. Recuérdalo. Repítelo, pero como se debe. Jorge sintió que le ardían las mejillas. Bajó la voz. —Buenas tardes, señor Daniel… ya estoy lista. —Así está mejor, muñeca —respondió Daniel, mirándolo con firmeza pero con una sonrisa enorme—. Bueno, linda, hay varias cosas que aun te faltan: una peluca, unas sandalias… y un collar que diga que eres de mi propiedad. —La risa burlona llenó la habitación. Jorge, buscando recuperar algo de control, se cruzó de brazos. —Ya, Dani. Ya cumplí. ¿Puedo cambiarme ahora? Por favor. Daniel dejó de sonreír un segundo y habló con voz más seria. —Jajajaja ay muñeca —cortó ...