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Días de Obediencia 1: un simple juego
Fecha: 29/08/2026, Categorías: Transexuales Autor: Jhossyta223, Fuente: TodoRelatos
... Daniel, sintiendo cómo su cara ardía mientras este lo miraba, divertido, con una sonrisa que no podía ocultar. Por dentro, Daniel reía como un niño travieso. Jorge ya había cumplido con besar el pie de Daniel y se paró en un instante esperando la señal para que le permitiera cambiarse. Pero Daniel, con esa sonrisa malévola que lo hacía parecer imposible de resistir, se levantó y dio un paso hacia él. —A ver, nena… —dijo con un tono juguetón y firme a la vez—. Te faltó besar el otro pie, ¿no tengo dos o qué? Jorge tragó saliva, su corazón empezó a latir acelerado, y las mejillas le ardían. —Pero… —intentó decir, pero Daniel lo interrumpió con una risa apenas contenida. —Ahhh pero recuerda, niña… de rodillas, así que dale —ordenó, clavando la mirada en él. Jorge se quedó en silencio, rojo como nunca, y solo podía observar a su amigo mientras lentamente se inclinaba y se ponía de rodillas nuevamente, totalmente rendido. Daniel retrocedió dos pasos, obligando a Jorge a avanzar de rodillas hacia él. Cada movimiento era una mezcla de humillación y nerviosismo. Cuando llegó al segundo pie, bajó la cabeza y lo besó, manteniéndose así unos segundos mientras Daniel terminaba de reírse, disfrutando el espectáculo. —Bien, nena —dijo Daniel finalmente, con un toque de satisfacción en la voz—. Ahora la última cosa… será más sencilla aún. Jorge intentó pararse, pero Daniel lo detuvo con un gesto y otra carcajada. —Nooo, muñeca, la verdad te ves mejor de rodillas ...
... frente a mí —dijo, y Jorge sintió que quería desaparecer de la vergüenza. Daniel acercó su teléfono y le mostró una foto: era una foto de Jorge, vestido de chica, besando su pie, con el rostro claramente visible. La imagen era un recordatorio inmediato de su vulnerabilidad. —Esta foto se la pasaré a alguien de tus contactos —dijo Daniel con sonrisa malévola—. Tú decides a quién. Pero decide pronto… Camí podría estar cerca, y no querrás que te vea así, ¿verdad? Jorge se quedó blanco. Compartir esa foto era impensable: todos sus contactos podrían reírse, y la foto podría volverse viral en cuestión de horas. La presión era insoportable. Finalmente, con voz temblorosa, se acercó aún más a Daniel y comenzó a suplicar: —Daniel, por favor, te lo suplico… no compartas esa foto. Haré lo que quieras, lo que sea, pero no la compartas, te lo ruego. Sin pensarlo, Jorge volvió a inclinarse y besó los pies de Daniel repetidamente, mientras él lo observaba divertido y con una sonrisa que apenas podía contener. Después de unos segundos dónde Jorge besaba sus pies, Daniel habló: —Jajaja… bueno, mi niña. Viendo cómo ruegas y cómo ya estás aceptando tu lugar, te propongo algo: los próximos tres días harás todo lo que yo diga. Si te niegas o te pones en mal plan, esa fotito podría volverse famosa en la escuela. Jorge, respirando agitado, asintió y besó los pies de Daniel una última vez antes de decir, con voz temblorosa pero firme: —Sí, señor Daniel… está bien. Lo haré. ...