-
La vida… (7)
Fecha: 31/08/2026, Categorías: Gays Autor: ozkar55, Fuente: SexoSinTabues30
... trajeron, las hizo poner frente a nosotros, estiradas. Después de algún cálculo, pidió otra sobre ellas y luego una manta vieja cubriéndolas. Mientras tanto, yo continuaba sentado en su falda, abrazado por él y con mi cabeza apoyada en su pecho, observando como preparaban el lecho donde (solo inconscientemente, tal vez) sabía que él pensaba continuar hasta concluir con el desvirgue de mi culo. Cuando estuvo satisfecho con lo que veía, aflojó su abrazo y fue conduciéndome hasta dejarme acostado boca abajo sobre la pila de colchonetas que, por su altura, lograban que mis rodillas apenas rozaran el piso. Lo sentí escupir, y luego la caída de un par de salivazos alrededor del punto donde mis nalgas y su pija se juntaban. Se tendió sobre mi suavemente y me preguntó “¿Estás más cómodo, Betito?”. Sin dudar respondí “Ahora sí, Joaco”. “Bueno, ¿seguimos entonces? ¿estás listo?” pidió mi confirmación. “Sí, dale” dije, pero sin saber realmente que significaba el “seguimos”, mientras él pasaba sus brazos por debajo de los míos, abrazándome. Me cubría casi completamente con su cuerpo, había puesto sus piernas entre las mías, separándomelas. Su cara sobre la mía, sentía que nuestras respiraciones se mezclaban. Apoyé mi cabeza sobre sus manos, poniéndola de costado, con lo que veía cada uno de sus gestos en primer plano. Me sentía extrañamente tranquilo, desconectado del hecho de que estaba siendo cogido por el culo mientras otros cinco muchachos miraban. Sentí su pija ...
... retroceder en mi culo suavemente, pero esta vez no volvió de golpe. La sensación de vacío que me produjo al salir fue reemplazada por el roce de su retorno y nuevo llenado de mis entrañas. Seguimos así, una y otra vez, en un silencio solo cortado (me parecía a mi) por nuestros jadeos, gruñidos y suspiros. En un momento algo me llevó a arquear mi espalda, levantando mi cola en busca de un mejor y más cómodo contacto con el cuerpo de Joaco. Alguien se rió por lo bajo mientras comentaba “jajajajaj, mirá como busca la pija. Lo está haciendo gozar de lo lindo…” Aunque lo escuche, me costó comprender que se refería a nosotros, y tampoco me importó en ese momento. Joaco, mientras seguía cogiéndome, cada tanto me daba un suave beso en la mejilla o me decía algunas palabras al oído. Había tomado mis manos por las muñecas, con lo que mi cabeza quedó sobre las manos de ambos, levantada, nuestras mejillas en contacto. Su barba incipiente me hacia cosquillas en la cara. Sentir su pija moviéndose en mi culo ya no era el centro de mi atención, sino una de las sensaciones que me invadían, porque los músculos de su cuerpo, su respiración, acompañaban cada avance y retroceso. Sentía como me sujetaba con más fuerza al introducirla, como se aflojaba pero sin soltarme al retirarla, su respiración cada vez más agitada al aumentar el ritmo del coito. Yo respiraba jadeante también, aunque no me aproximara a un orgasmo. Sentía su cuerpo quemarme al contacto, sus penetraciones cada vez más rápidas y ...