1. Mi nuera la pasa bien


    Fecha: 02/09/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: AlbertoXL, Fuente: TodoRelatos

    ... variada y divertida. Nos hicímos numerosas y premeditadas confidencias que más tarde nos serían útiles. Ambos anhelábamos llegar a los postres, pero lo pasamos tan bien charlando que casi no se nos notaba.
    
    — María, quiero aprovecharme de ti, pero tengo la sensación de que me estoy aprovechando de ti —bromeé para quitarle importancia a mis palabras—. Ya sabes, de que mi hijo te ha dejado aquí, sola, embarazada…
    
    — No me hagas reír, machito —dijo con suficiencia, enarcando una ceja—. Aunque parezco una ballena, estoy bien. No te preocupes
    
    — Disculpa. No he dicho nada —me excusé—. Pero no creo que parezcas una ballena, sino una foca más bien… ¡No! ¡Un león marino! ¡Eso es, pareces un león marino!
    
    No dejé de reírme, pero tuve que cubrirme la cabeza para protegerme de los furiosos manotazos de María. Luego las aguas regresaron a su cauce, terminamos de cenar y el ambiente cambió. La atmósfera se volvió súbitamente tensa y nuestras miradas impacientes.
    
    — Además de cenar —dije entonces—, hay otras cosas que me gustaría que hiciéramos juntos.
    
    — Lo sé —respondió ella con la sonrisa más seductora que su juventud le permitió—. Eres el hombre de la casa. Así que mi cama es tuya —y se acercó para hablarme al oído—. Haré lo que me pidas.
    
    María se puso en pie y, al hacerlo, la tensión entre nosotros se disipó al instante. Nos reímos otra vez de lo que estábamos haciendo, aunque entonces me rogó que me quedara sentado pues tenía que ir al aseo.
    
    Con la copa de vino en ...
    ... la mano, observé como echaba a andar hacia la puerta, viendo la hermosa y delgada figura de mi joven nuera deslizarse con una mezcla de sensualidad y poder sobre la tarima. El deseo me reconcomía por dentro. Iba a beber de nuevo, pero antes de hacerlo me lo pensé dos veces y me contuve. Me hacía mayor y tenía comprobado que el vino y ciertos placeres ya no combinaban bien, y esa noche quería estar a pleno rendimiento.
    
    Durante su ausencia recogí la mesa de la cocina. Desde el baño escuché a María sugerir que buscara una película para que la viéramos. Se me iluminó la mirada al ocurrírseme la película perfecta. Terminé rápidamente de limpiar y tirar las sobras al cubo de la basura.
    
    Cuando mi nuera entró en la sala, se quedó boquiabierto.
    
    — Me he puesto cómoda.
    
    — ¿Has visto alguna vez Nueve semanas y media?
    
    María se había quitado el vestido y llevaba una simple camisa blanca que debía pertenecer a mi hijo, pues le quedaba enorme, además de unas pantuflas rosas. Traviesa, se volvió de espaldas y se la subió para mostrarme una exquisita braguita brasileña de encaje blanco. La tela era ligera y además pude admirar tanto la plenitud de sus pechos como la leve curva de su barriga, donde crecía mi primer nieto.
    
    — Espero que no te importe.
    
    No sabía si había sido el beso, el vino o el deseo de complacer a mi nuera, pero en ese momento nada me importaba salvo ella. Cualquier norma social resultaba banal.
    
    — No me importa como vayas vestida, y estás guapísima.
    
    Me ...
«1...345...8»